
Analizamos las razones por las que el combinado nacional volvió a descorchar la copa más codiciada del fútbol dando una lección de juego a todo el planeta.
El 19 de julio España volvió a entronizarse como campeona del mundo, poniendo sobre la mesa un fútbol que, al margen de cautivarnos a nosotros, hizo que se reconociese a la selección como justa campeona a lo largo y ancho del globo, sin excluir a los argentinos cabales.
Todo ello gracias a un fantástico grupo de jugadores. Esta Generación Dorada de España en casas de apuestas a partir de ahora será favorita a todo, comenzando por la inminente Liga de Naciones, pero recordemos que los pronósticos durante el Mundial no señalaban a la selección como principal favorita, en detrimento de Francia e incluso de Argentina, los dos equipos fulminados en la semifinal y la final.
Una generación que hizo historia
Hablamos de un grupo de futbolistas que, pase lo que pase a partir de ahora, ya ha entrado en la puerta grande de la historia del fútbol.
De la Eurocopa al Mundial
Como ocurrió con el Mundial de Sudáfrica de 2010, la coronación en el campeonato de 2026 tuvo como prólogo el triunfo en una Eurocopa, en este caso en la de 2024, donde presentaron sus credenciales los Rodri, Lamine Yamal, Iñaki Williams, Olmo, Fabián o Cucurella, entre otros, quienes, comandados por Luis de la Fuente, pusieron sobre el verde la letal combinación entre el fútbol asociativo de tiki-taka característico de la mejor escuela española y el vértigo por las alas desatado por sus jovencísimos extremos.
En el Mundial de 2026 la apuesta sobre el papel era la misma, si bien los problemas físicos de Lamine y Williams abocaron a un planteamiento más colectivista, con el control del balón en el epicentro del ideario.
Las figuras de La Roja
Muchos de los jugadores españoles salen del Mundial elevados a los altares con toda justicia.
Los jugadores que marcaron la diferencia
La lista de protagonistas del triunfo de la selección es bastante excelsa y coral, en sintonía con el ideario futbolístico manifestado. Podemos mencionar a todos los que destacaron en la Eurocopa, con un Rodri, un Olmo y un Cucurella imperiales, sin olvidarnos de Merino y sus goles en los momentos terminales, de Pedro Porro, solvente atrás y exuberante arriba, así como de la defensa de hierro en la contención y seda en el pase de Laporte y Cubarsí.
Qué decir de Ferrán, mientras que los más llamados a la gloria por talento: Pedri, Lamine y Williams, supieron suplir su falta de forma con compromiso colectivo y con ir escanciando sus gotas de magia en los momentos puntuales que pudieron.
Las estadísticas son demoledoras, y hablan de un compromiso compartido para atacar y defender manifestado en el dato de un solo gol encajado en ocho partidos.
Las claves del éxito español
Un éxito tan importante como un mundial que, además, viene precedido por triunfos anteriores no es fruto del azar ni de un rapto de inspiración.
Talento, estilo y equilibrio
España se impuso por saber utilizar la pelota para atacar y defenderse, conciliando la amenaza ofensiva con la protección defensiva, gracias a una plantilla completa que reunía jugadores con los perfiles requeridos, pese a los problemas de lesiones previas que comprometieron el estado de forma de jugadores clave en las posiciones de los extremos.
Aunque todo ese caudal de talento tuvo que encontrar un director de orquesta como Luis de la Fuente para conseguir algo inaudito: que en vez de una selección de fútbol pareciese que competía el equipo de un club que juega de memoria cada tres días. Todo ello, sin egos descontrolados, con un espíritu colectivista y gremial que quedó perfectamente plasmado sobre el campo.
Un nuevo lugar en la historia
Tras el pitido final del partido contra Argentina que con tanta pasión vivimos, la segunda estrella ya no era un sueño celestial inalcanzable, sino un premio asible y tejible.
España vuelve a estar entre las grandes
La selección vuelve al máximo escalafón del fútbol mundial, cosechando ya dos campeonatos. Además, estamos ante la selección que actualmente es campeona del mundo, de Europa y de los Juegos Olímpicos, por lo que ya solo queda reconquistar la Liga de Naciones, cuya final se nos escapó el año pasado.



