Amianto, muerte y desobediencia civil

Amianto, muerte y desobediencia civil

A consecuencia del desastre de las torres gemelas, miles de los operarios que trabajaron en las tareas de desescombro y vecinos de la zona, han fallecido, y lo siguen haciendo, como consecuencia  del amianto utilizado como aislante en la construcción de las Torres. En España cada semana se detecta un caso nuevo de un cáncer de pleura específico del contacto con amianto, las estadísticas apuntan a que hasta el año 2040 seguirán apareciendo casos de contagios por la convivencia con la Uralita.

En Utrera, un elemento común de todos los vertederos ilegales, son montones de placas de Uralita esparcidos por cualquier lado. Sin profundizar, sin haber pedido nunca que te hagan un presupuesto, se sabe que su tratamiento es caro hasta para una sencilla retirada de placas de Uralita ya desmontadas.

Un grupo de Utreranos llevamos años recogiendo desechos (en su mayoría envases y botellas) y hemos observado ese fenómeno del amianto tantas veces, que inevitablemente te cuestionas si los vecinos responsables de esos vertidos son todos unos indeseables, porque a poco que caviles te entras dudas.

A saber, usted nació en la vivienda familiar o la compró hace cuarenta años, mucho antes de la prohibición del amianto en 2002, con los techos, bajantes y depósitos de uralita, se le antoja hacer una reforma, y resulta que como hay amianto, debe llamar a una empresa especializada que te tiene que hacer un presupuesto y, una vez aceptado, vienen sus operarios con ropa desechable, desmontan las placas, las meten en sacos especiales, se duchan en unas cabinas especiales, y se las llevan a un cementerio autorizado para enterrar debidamente ese componente, evitando así que su contaminación penetre en la tierra. Esa operación de retirada de residuos se materializa en un presupuesto de miles de euros.

Cabe preguntarse, ¿qué culpa tiene el que vivió o compró una vivienda de que el amianto sea perjudicial para la salud?, ¿no es cierto que debió ser el Estado el que impidiera la comercialización de ese elemento en los años setenta del siglo pasado, cuando ya habían aparecido los primeros cánceres de pleura?, y en consecuencia es el Estado, o las empresas que se lucraron con su comercialización los que deberían hacerse cargo de desmontar y procesar los techos, tuberías, depósitos y cualquier otro elemento que contenga amianto…

Pero no, aquellos que desde sus despachos planifican la gestión de residuos, no alcanzan a percatarse de que el papel lo aguanta todo, pero la realidad no. Y si ven toneladas de escombros de obras, incluido amianto, desparramados por todas partes, eso es culpa del ciudadano incívico que no se pliega a la normativa que ellos han diseñado, y lo malo es que suelen tardar años en rectificar… Solo empiezan a percatarse de que algo hicieron mal, cuando son las propias Administraciones las que incumplen esas mismas normativas.

A base de denuncias, nuestro grupo consiguió que se resolviera un enorme vertido municipal, era del Ayuntamiento de Molares, lo habían dejado dentro de nuestro término, en la Cañada del Pajarero, se trataba sobre todo del asfalto de haber levantado alguna calle, por supuesto no procedieron a retirarlo regladamente, primero lo vertieron en el Pajarero y después de nuestra denuncia reiterada, lo vertieron en una antigua mina de áridos. Recientemente sabemos que el Ayuntamiento de Utrera ha resuelto un enorme vertido de ellos mismos que venía acumulándose en Vistalegre desde hace suficiente tiempo como para que ningún político actual pueda culpar al otro.

No estamos haciendo desde aquí un llamamiento a la desobediencia civil, pero eso es lo que vamos a tener durante años y años, el amianto es del siglo XIX, en España lo introdujo Roviralta, una empresa catalana en 1907, esta acabaría llamándose Uralita en 1922, si tenemos en cuenta que la prohibición de comercializar amianto data del 2002, tenemos casi un siglo de construcciones a base tuberías, depósitos, aislantes, techos… hasta el gotelé de las paredes puede contener amianto, se estima que vivimos rodeados de 3 millones de toneladas de ese material cancerígeno. Según la reciente Ley de residuos 7/2022, las Administraciones públicas están obligadas a hacer censos (mapas) del amianto en sus ciudades… ¿Te imaginas como puede ser uno de esos mapas?… Por mucho empeño que pongan, y como no cambien la normativa de residuos, tenemos por delante otro siglo de vertidos de amianto por los perímetros de nuestras ciudades.

Antonio de la Rosa

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