La Virgen del Dulce Nombre afronta su necesaria restauración [AUDIO]

La Virgen del Dulce Nombre afronta su necesaria restauración [AUDIO]

La imagen se encuentra en muy mal estado de conservación, por lo que desde 2019 no procesiona en el Corpus Christi

La procesión del Corpus Christi de 2019 fue la última vez en la que pudo verse a la Virgen del Dulce Nombre por las calles de Utrera. El mal estado de conservación en el que se encuentra dicha imagen hace imposible que pueda seguir recibiendo culto externo.

De hecho, esta destacada talla de la parroquia de Santa María de la Mesa se encuentra retirada del culto para acometer un necesario proyecto de restauración. De él se encarga el taller del utrerano Sebastián Martínez Zaya, que va a trabajar durante los próximos meses para devolverle el esplendor perdido.

Esta imagen, fechada posiblemente en el siglo XVII y muy transformada en la siguiente centuria, presenta prácticamente todas las patologías que puede tener una talla. Problemas de soporte, desprendimiento de policromía, ataques de xilófagos, presencia de elementos metálicos y ensambles en mal estado son algunas de las deficiencias que tiene. Así se recoge en el estudio que se ha llevado a cabo y cuyo informe ha contado con el visto bueno del Arzobispado.

Como reconoce Martínez Zaya, en declaraciones a Utrera Digital, «estamos ante una restauración compleja, ya que la imagen ha sido intervenida en numerosas ocasiones a lo largo de su historia para luchar contra su debilidad estructural, y cuenta con muchas capas sobre las que hay que actuar». Y es que la Virgen del Dulce Nombre, «como ocurre en torno a las devociones importantes, ha experimentado muchas transformaciones».

De autor anónimo, se atribuye a Cristóbal Ramos la última gran intervención sobre la talla, en el siglo XVIII. En esa época, este reconocido autor trabajó de manera importante para su hermandad, en la ejecución del imponente paso procesional que posee –y que se encuentra también en unas pésimas condiciones-. Eso hace pensar que fue él mismo quien actuó sobre la Virgen, teniendo en cuenta también que hay algunos detalles que coinciden con la forma de trabajar habitual por su parte. Todo ello coincidió, además, en un período de gran esplendor en torno a esta devoción, cuando también se ejecutó el manto bordado en oro que realizó Rodríguez Ojeda y que habitualmente luce en sus procesiones.

«Se trata de una obra de gran complejidad a la hora de realizar su estudio técnico-científico porque en ella coexiste información y datos de muy diferente época», comenta el restaurador. La apariencia actual procede de «la intervención realizada en el siglo XVIII, cuando se le modificó el cuerpo, se le dio una nueva inclinación a la cabeza, se le introdujeron ojos de vidrio y se le aportó un cuerpo de telas encoladas policromadas. Pero debajo de todo ello tenemos los restos de una imagen, posiblemente de la centuria anterior, también de una importancia bastante reseñable».

La restauración de la imagen, perteneciente a la parroquia, va a llevarse a cabo por suscripción popular por parte de la propia feligresía. De hecho, el ritmo de llegada de los donativos marcará la evolución de la rehabilitación de la talla, aunque la intención es que pueda estar culminada de cara al Corpus Christi de 2025.

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