El utrerano Joaquín García Anaya, más de dos décadas siendo especialista de la pintura sobre cerámica

El utrerano Joaquín García Anaya, más de dos décadas siendo especialista de la pintura sobre cerámica

Los profesores son, sin lugar a dudas, una figura clave en el desarrollo de la personalidad y las aficiones de los alumnos. Fue un profesor del colegio Álvarez Quintero el que, sin saberlo, despertó la vocación artística del utrerano Joaquín García Anaya. «Se llamaba Don José Romero y hacía una especie de bodegones con cartulinas negras y tizas de colores que a mí la verdad es que me dejaron marcado», cuenta este utrerano que se dedica profesionalmente al mundo de la construcción, pero que en sus ratos libres hace maravillas pintando sobre azulejos.

Joaquín, como tantos utreranos de su generación, nació en las instalaciones del Hospital de la Santa Resurrección, conocido popularmente como ‘Hospitalito’. Es el segundo de ocho hermanos y, junto a su familia, pasó su infancia en la zona de Las Veredillas, que en aquellos momentos destacaba por «tener un desagüe en mitad de la calle y por el hecho de que había también mucho campo».

Estudió en el antiguo colegio Elena Canel, posteriormente en el mencionado Álvarez Quintero, para después comenzar a trabajar en el sector de la construcción siendo muy joven. Cuando sólo tenía 18 años llegaría de nuevo otro profesor que marcaría su vida, en este caso en los cursos que en aquel momento se impartían en la Casa de la Cultura de pintura y dibujo. Fue Juan Manuel Calle, que Joaquín califica como «el mejor profesor que ha habido en Utrera y el que me enseñó todo lo que sé de perspectiva y geometría».

Calle despertó de nuevo las ganas, la motivación y la inspiración de este utrerano inquieto que, a raíz de un descubrimiento de una bonita cerámica pintada en una casa en la que estaba trabajando en una reforma, comenzó a interesarse por esta disciplina artística, a través de la cual se pinta sobre azulejos.

Joaquín comenzó a hacer algunas pruebas para ver qué tal se le daba esta técnica hasta que, a partir del año 1996, su afición se convirtió en un segundo trabajo. Desde este momento Joaquín recibía encargos de todo tipo y hasta la actualidad no ha parado de crear obras de todo tipo. Principalmente este utrerano se encarga de embellecer con azulejos pintados entradas de casas, patios, cenefas, murales o retablos cerámicos. Se encarga de manera preferente de cerámica enfocada en la construcción y ha realizado a lo largo de las últimas décadas todo tipo de trabajos, no sólo en Utrera sino también en otras latitudes, como por ejemplo Extremadura o Castilla-La Mancha.

Este utrerano se ha convertido, por tanto, en un auténtico experto en el arte de la pintura sobre azulejo, una técnica artesanal que está en un claro peligro de extinción y en la que cada vez hay menos especialistas. Recientemente Joaquín ha sido el encargado de pintar el azulejo que ha sido colocado por iniciativa de la hermandad de Los Gitanos en la casa natal de Fernanda y Bernarda de Utrera, situada en la calle Nueva. Además, también ha creado un bonito retablo cerámico para la casa-hermandad de la hermandad del Rocío de Utrera. Otras de sus obras destacadas son un mural que se encuentra en el parque de La Fabricanta o dos azulejos conmemorativos que se sitúan en la plaza de toros de La Mulata.

De entre los numerosos trabajos que ha realizado, el que recuerda con mayor cariño es, sin lugar a dudas, la intervención que llevó a cabo en el año 2014 sobre los valiosos retablos cerámicos que se encuentran en la torre del santuario de Consolación. «Sabíamos que, tras la restauración que se estaba haciendo en la torre, estos bonitos azulejos no se iban a arreglar por lo que, con la colaboración de la asociación Nicoluso Pisano, me ofrecí para arreglarlos de manera altruista, siendo una experiencia inolvidable», cuenta Joaquín, quien confiesa que «tuvimos que hacer una labor de investigación a través de fotografías para conseguir reproducir los volúmenes que tenía todo el conjunto artístico».

Así, con mucha pericia, talento y paciencia, Joaquín realiza obras artísticas en azulejos de todo tipo, desde piezas muy pequeñas hasta propuestas que alcanzan los 500 azulejos. Utiliza una técnica muy parecida a la pintura en acuarela y confiesa que actualmente una de sus aspiraciones sería «pintar algún día un azulejo que sirva para rotular una calle en Utrera, un trabajo que hasta ahora no he realizado».

 

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