«Desde la primera vez que canté supe que había nacido saetera»

«Desde la primera vez que canté supe que había nacido saetera»

Ana Consolación García Segovia ha preparado un acto muy especial para celebrar sus 30 años como saetera

En el año 1994, Ana Consolación García Segovia tenía sólo 15 años y, sin que nadie lo esperara, en la mañana del Viernes Santo, cuando la Virgen de las Angustias estaba terminando su recorrido y entraba en la capilla de San Bartolomé, se arrancó a cantar su primera saeta en público. Comenzaba así una historia, entre la saeta y esta utrerana, que ya ha cumplido 30 años y que la ha convertido en la saetera de referencia en la localidad.

«Desde la primera vez que canté supe que había nacido saetera y que iba a cantar saetas hasta que las fuerzas, la fe y la pasión me acompañaran. Eso está intacto a día de hoy», cuenta a Utrera Digital esta utrerana que ha organizado un acto muy especial en la propia capilla de San Bartolomé el sábado 24 y cuyo objetivo es celebrar estos 30 años y «dar las gracias a todos por el cariño y lo bien que me han tratado siempre».

En su familia nadie había cantado saetas y ella hacía sus pinitos cantando en un coro y de forma más íntima, pero desde que salió ese impulso de su interior ha sido muy difícil separar a Consolación del mundo de la saeta. «Cuando era una niña y escuchaba las saetas en la calle, la verdad es que era algo que me emocionaba mucho. Al comenzar a cantar, mi objetivo era transmitir algo a mi Virgen de una manera diferente para que no llorara por la pena que sentía», cuenta la utrerana.

Ella siempre ha sido muy cofrade y muy creyente, pero la realidad es que su familia se quedó completamente estupefacta cuando la oyó cantar una saeta por primera vez, y recuerda entre risas cómo «un señor, cuando me escuchó, le dijo a mi padre que se tenía que comprar un coche nuevo bueno porque iba a tener que hacer muchos kilómetros para llevarme a cantar por todos sitios».

Llegaron tiempos en los que Consolación y su inseparable padre recorrieron todos los confines de la comunidad andaluza para participar en numerosos concursos de saetas y en los que, siendo aún prácticamente una niña, cantó por ejemplo en Alicante junto a nombres tan consagrados como El Pele o Calixto Sánchez. Años en los que tenía como referencia a saeteras utreranas como Ana Rosado o Rosa Burgos. «Es muy importante hablar con personas que tienen recorrido, ahora soy yo la que me gusta atender a los que vienen detrás», explica la saetera.

Precisamente con el objetivo de poner su granito de arena para que el mundo de la saeta en Utrera nunca quede en el olvido, Consolación puso en marcha hace ahora ocho años el bonito proyecto de la escuela de saetas ‘Ciudad de Utrera’. «Se estaban retirando algunos de los saeteros veteranos y había un declive total en Utrera porque no salía nadie nuevo cantando, algo que me preocupaba mucho y pensé que podía intentar enseñarle a la gente lo que es la saeta».

Desde entonces se ha experimentado en la ciudad un florecimiento muy destacado de saeteros, hasta el punto de que este año se han sumado 27 personas a esta iniciativa. Por todo ello, Consolación explica que «estoy muy contenta con el resultado, está habiendo un auge y la saeta está más viva que nunca, que Utrera cuente con este abanico de saeteros es fantástico. Mi principal objetivo es que la gente conozca lo que es la saeta, que conozca lo que está cantando».

Por todo ello, Consolación está preparando con mucho cariño el acto que se pondrá en marcha el sábado a las 20.30 horas en la capilla de San Bartolomé, una jornada en la que incluso se va a presentar un libreto con letras de saetas inéditas dedicadas a todas las imágenes titulares de las hermandades utreranas. «Me he sentido muy querida y respetada en Utrera, estoy muy agradecida», concluye Consolación.

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