Los Molares ofrece bodas medievales en su castillo durante la Feria de la Seda [AUDIO]

Los Molares ofrece bodas medievales en su castillo durante la Feria de la Seda [AUDIO]

El castillo de Los Molares es un espacio en el que cada vez es más frecuente ver a parejas casándose. Ahora desde el Ayuntamiento de dicha localidad quiere darse una vuelta de tuerca en este sentido, ofreciendo la posibilidad de contraer matrimonio al más puro estilo medieval.

Es posible gracias a una iniciativa que hará posible la celebración de bodas coincidiendo con su tradicional Feria de la Seda, que tiene lugar cada primer fin de semana de octubre. De esta forma, el ambiente que se recrea en esas jornadas será un original marco que envolverá a los novios cuando vayan a darse el ‘sí, quiero’.

El alcalde molareño, José Veira, ha explicado que de esta forma «la pareja puede llegar montada en camellos, acompañada de bailarines y mercaderes,… y celebrar su cóctel de bienvenida, por ejemplo, alrededor de un taller de costura o de barro, contando con el ambiente medieval que se vive con motivo de la Feria de la Seda y con las calles engalanadas para la ocasión».

Como esta celebración se recrea únicamente durante un fin de semana cada año, el regidor local de Los Molares cree que habrá lista de espera para poder casarse de esta manera tan curiosa en el castillo. Y todo ello en un recinto en el que «hemos restaurado los lienzos de la muralla y también hemos actuado en su interior, con la creación de un centro de interpretación». En palabras de Veira, «el día que me nombraron alcalde, me propuse poner en valor el patrimonio del pueblo, y el castillo es un sitio magnífico para organizar bodas».

La Feria de la Seda ha ido creciendo con el paso de los años, contando actualmente con más de 60 puestos y una actividad prácticamente cada media hora. Organizada por una asociación local, con la colaboración del Consistorio molareño, recrea la antigua feria que se vivía en el municipio. Desde finales de la Edad Media -concretamente en el año de 1465- hasta el siglo XVII, se vivió una época próspera para Los Molares gracias a la concesión de una feria comercial a través de una cédula real de Isabel la Católica, unos documentos que aún se conservan.

Tomó tanta importancia que llegó a ser considerada como la segunda más importante de la Península Ibérica, después de la feria de Medina del Campo. A ella asistían comerciantes y mercaderes de muchos lugares: genoveses, venecianos, alemanes, portugueses,… Tenía una duración de varios meses y en ella se comercializaban todo tipo de productos, sobre todo tejidos.

El valor de los paños y sedas, en piezas o confeccionado, dependía de su variedad, origen y tratamiento, e incluso de su color, entre los que llama la atención algunos como el color lobuno, ala de cuervo, ajedrezado,… Además de los tejidos, se vendía lana, ganado, cereales, cebada, vino, tejas, aceite e incluso esclavos.

La afluencia de tratantes y compradores a la cita anual convertía a Los Molares en un centro de trueque y transacciones comerciales de gran envergadura en la que se podían imaginar caravanas de camellos, monjes misioneros vestidos de azafrán y decenas de mercaderes transportando fardos de sedas, paños y brocados. La feria fue impulsada por la importante familia Ribera, señores del condado de Los Molares.

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