Un emocionado Potaje Gitano se rindió a María Jiménez [GALERÍA, VÍDEO Y AUDIOS]

Un emocionado Potaje Gitano se rindió a María Jiménez [GALERÍA, VÍDEO Y AUDIOS]

El festival flamenco reunió a casi 1.600 personas que disfrutaron de un magnífico cartel en una larga y fría noche

Augusto Muñoz
Uno de los eventos culturales más importantes del año en Utrera ha vuelto al calendario como cada último sábado de junio. El colegio salesiano ‘Nuestra Señora del Carmen’ ha abierto una vez más las puertas al festival flamenco más antiguo de España, que hizo disfrutar a cuantos se dieron cita en esa noche.

La sexagésimo sexta edición del Potaje Gitano de Utrera dio comienzo cuando, pasadas en algunos minutos las 10 de la noche, el periodista de ABC de Sevilla, Luis Ybarra, comenzó recordando los inicios del festival y la figura de Diego Begines Jiménez, exhermano mayor recientemente fallecido y luchador incansable por la promoción del festival.

Con parte del público terminando de ubicarse y con el servicio del potaje llegando a las mesas, este año servido al principio y no en el descanso del homenaje, y de forma individual debido a las condiciones higiénico-sanitarias, salía a escena el primero de los acartelados en la noche.

El chiclanero Antonio Reyes, una de las promesas ya consolidadas en el panorama flamenco, abrió la noche por soleá, con la guitarra de Paco León. Continuó por tangos y seguiriyas, con un aire y un metal que en algunas ocasiones recordaban a Camarón de la Isla. Agradeciendo a la organización y al público asistente poder estar un año mas en Utrera, terminó por bulerías y remató con cuatro fandangos que hicieron recordar a Fernanda de utrera.

Tras Antonio Reyes salió a escena Argentina. La cantante onubense se estrenaba en las tablas del potaje y salió al escenario como un torbellino por bulerías de Lole. Con las guitarras de José Quevedo ‘Bola’ y Eugenio Iglesias, y el compás de Torombo y Boluco, dedicó su intervención a la homenajeada y agradeció poder estar esa noche en la cuna del cante, como es Utrera, a la que tantas veces ha venido como invitada. Después de esto hizo un repaso por distintos palos, como guajiras, tientos-tangos que hicieron recordar a Gaspar de Utrera, soleá, granaína, verdiales, tangos y bulerías de Utrera, que remató con el romance a María de las Mercedes que popularizó Bernarda de Utrera. Después de un ovacionado ramillete de bulerías por un público que, a pesar de ser una noche mas fría de lo habitual para estas fechas ya había entrado en calor, puso de manifiesto el eco de su tierra, rematando por fandangos de Alosno.

Llegó el momento del homenaje, y el presentador, extenso en todas sus intervenciones, llamó al escenario al hermano mayor y a las autoridades allí presentes, amén del mantenedor del acto, el artista nazareno Manuel Lombo, y a la propia homenajeada María Jiménez.

Con un breve recuerdo a la vida de María Jiménez y con la proyección de un vídeo de su trayectoria artística, tomó la palabra Manuel Lombo, que comenzó sin saber si hablar de la persona o de la artista,  y  recordó sus comienzos en los que recibió la ayuda de su madrina, como él la llama, para salir adelante. En una intervención que emocionó al público, habló de la «capacidad musical y transgresora» de María y se dirigió a ella como un «mito perpetuo y una mujer eterna». Tras recibir el homenaje por parte de la hermandad y el templete de Cruzcampo, como patrocinador el evento, y las palabras del alcalde, que abrió las puertas a paisanos y foráneos, una María Jiménez entregada a la causa y con la voz entrecortada, gritó a los cuatro vientos su amor por esta tierra y, junto a Manuel Lombo, se atrevió con una letra que puso en pie al público.

Después del acto protocolario, llegaba el momento de la juventud, la parte vanguardista de la noche, dos artistas jóvenes con el peso de sus apellidos a sus espaldas. Kiki Morente se alargó por soleá con la guitarra de David Carmona, para continuar por tangos y rematar su intervención por bulerías. El peso que tiene este escenario, y el que trae en su apellido, parecieron influir en una actuación que dejó a los asistentes algo indiferentes.

El otro aporte joven a la noche lo puso María Terremoto. Hija de Fernando Terremoto y nieta de Terremoto de Jerez, es una de las promesas del flamenco actual y una de las artistas que más se está haciendo presente en los carteles actuales.

Con la guitarra de Nono Jero y las palmas de Manuel Valencia y Manuel Cantarote, la jerezana empezó por soleá para continuar por malagueñas y tangos, y terminó su actuación por bulerías, haciendo honor a su tierra, y poniendo aún más alto si cabe a la casa de los Terremoto. En María se encuentra a uno de los baluartes del futuro del flamenco.

La noche más mágica de cuantas acontecen en los festivales de verano, la del Potaje Gitano de Utrera, puso el broche al borde de las cuatro de la madrugada, con ‘Tierra flamenca’, una sucesión de cantes y bailes gitanos en la que, con las guitarras de Antonio Moya y Raúl El Perla, y las palmas de Tate y Cepa Núñez, intervinieron por bulerías Tía Jarrita, José Méndez, el baile de Soraya Clavijo, Remedios Reyes, Juanfran Carrasco, Mari Peña -la única de la noche que jugaba en casa- y Cancanilla de Málaga.

Con una entrada de casi 1.600 personas, Utrera volvió a ofrecer a los aficionados al flamenco una de las citas más importantes de los festivales de verano, la del decano de todos, el Potaje Gitano de Utrera.

 

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