«No me gusta leer»

«A mí leer me aburre», «no encuentro ningún libro que me resulte atractivo de leer», «¿leer?, qué pereza». Quizás alguna vez en tu vida hayas dicho algún comentario por el estilo, y tal vez todavía sigas pensando que leer es un aburrimiento o que todavía no encuentres ningún libro que se ajuste a tus gustos.

La lectura en las aulas siempre ha sido imprescindible. Desde que estamos en Infantil nos enseñan lo más básico para que luego en los primeros cursos de Primaria aprendamos a leer con propiedad. Más tarde, ya se empiezan a obligar a los alumnos a leer libros que a la mayoría no le resulta fácil ni divertido de leer, y es justo ahí cuando empezamos a decir «que aburrido es leer».

Luego, en la ESO y Bachillerato en la asignatura de Lengua Castellana y Literatura es obligatorio leer un determinado número de libros, sobre los que luego te hacen exámenes, de manera que los alumnos ya ven la lectura como una obligación, no como un gusto.

La mayoría de veces, en las aulas, hacen que la lectura sea un peso más para los alumnos, en lugar de hacer de ella un método de disfrute y relajación en las clases, de modo que ¿influye la escuela en el disfrute o no de la lectura de los alumnos?, yo digo sí, ya que algunas veces puede llegar a generar un sentimiento de procrastinación y generar en el alumnado un desapetito completo por la lectura.

Elena Muñoz Hedrera

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