La iglesia palmariana prohíbe a sus fieles acudir a las playas y discotecas por ser «lugares de escándalo» y de «ambiente diabólico»

La iglesia palmariana prohíbe a sus fieles acudir a las playas y discotecas por ser «lugares de escándalo» y de «ambiente diabólico»

También critica la «depravación» de la forma de vestir femenina, que es «fuente de tentaciones para el hombre»

Son conocidas las estrictas normas que rigen la vida de los miembros de la iglesia palmariana, a quienes se impide muchas actividades y se prohíbe numerosas cuestiones por alejarse de la doctrina de esta secta. Ahora, a través de un escrito publicado por el autoproclamado ‘papa’ Pedro III, muestra llamativos detalles en este sentido.

En una carta apostólica, recuerda a sus fieles la prohibición de acudir a las playas, piscinas o lugares similares «donde pudiera haber exhibiciones indecorosas, pues son lugares de escándalo y de ocasión próxima de pecado». A ello suman las discotecas, al considerar que son «lugares infernales, de descarada perversidad, en donde siempre hay peligro próximo de pecar, dado el baile escandaloso, el ambiente diabólico, la música infernal y las ropas provocativas».

En el mismo documento, el líder de esta organización hace referencia de manera extensa a la forma de vestir que deben llevar sus miembros. Y es que considera que, si alguno de ellos «se deja ser visto indecentemente vestido, sería pecado mortal por el mal ejemplo y escándalo», llegando incluso a prohibir que hablen con personas «indecentemente vestidas».

Las críticas de Pedro III se centran de manera decidida en el atuendo de las mujeres, a las que acusa de haber llegado «a tal extremo de degradación», afirmando que «las modas provocativas femeninas están llegando a grados de depravación como hasta ahora jamás fue».

El ‘papa’ de la iglesia palmariana asegura que «muchas mujeres se niegan a creer que su atuendo semidesnudo sea la fuente de numerosas y serias tentaciones para el hombre; otras intentan cubrir su propia culpa con insinuaciones desagradables, acusando a los hombres de tener una mente perversa; y muchas son conocedoras del mal de vestir indecentemente, pero no quieren reconocerlo». A juicio de Pedro III, «cuando una mujer es inmodesta, se convierte en la tentadora de muchos hombres normales, que sucumben a tales encantos».

En palabras del líder de la iglesia palmariana, «las modas provocativas son inspiradas por el mismísimo Satanás», afirmando que cuando una mujer entra en la iglesia con la cabeza descubierta «falta el respeto a Dios y va contra la señal de su sujeción al varón». Recuerda que los «vestidos de tipo mariano» tienen mangas que se extienden hasta las muñecas y faldas que llegan hasta los tobillos o, al menos, «bien por debajo de las rodillas», así como «una cobertura completa y holgada para el pecho, los hombros y la espalda» y que el corte alrededor del cuello «debe cubrir la boca de la garganta y llegar al cuello también en la parte posterior».

Prendas ajustadas, telas transparentes, mallas, medias de nailon,… quedan evidentemente prohibidas, censurando incluso el color carne en partes del cuerpo como el pecho y el estómago. Además, dice que «las mujeres modestas siempre usan una combinación o enaguas que ocultan y sujetadores de ajuste adecuado». Permite que no se cubran las manos y la cara, haciendo hincapié en la necesidad de que la cara quede visible, criticando el uso de las mascarillas. De hecho, llega a decir que «los satanistas que dirigen la política instigan a descubrir lo que Dios manda cubrir y mandan cubrir con mascarillas lo que Dios quiere al descubierto».

La carta apostólica ahonda más en este asunto, afirmando que «el feminismo ha hecho avances trágicos al socavar la autoridad legal del padre en el hogar, burlándose de su instinto natural de proteger y salvaguardar la modestia y la pureza de su descendencia femenina».

Sobre las modas actuales, «son uno de los mayores escándalos y de los mayores medios de propagar la corrupción». «Cuántos hombres se ven con pendientes en las orejas, con peinados femeninos y otras cosas propias de mujer», se lamenta, al tiempo que comenta que «es muy común encontrar muchachos adolescentes con su pelo teñido, sus cejas depiladas, sus uñas pintadas y sus rostros maquillados en los colegios de hoy, usando aretes, collares y accesorios propios del uso de la mujer. La influencia de los depravados diseñadores, maquilladores y comerciantes de ropa es tal que la juventud femenina no se alcanza a enterar hasta dónde se ha expuesto a excitar al hombre con la forma de vestir». Sobre la consideración de que las normas de la iglesia palmariana estén «pasadas de moda», Pedro III considera que esa expresión «es un susto muy efectivo creado por el ‘Demonio de la Impureza’ para asustar a muchas mujeres».

Por otro lado, la carta apostólica hace una breve referencia al modo de vestir de los hombres, que «están tan ligados a la modestia como las mujeres», aunque «existe una diferencia de estándares basada en las diferencias naturales, por lo que el hombre se ve tentado mucho más fácilmente por la escasa vestimenta femenina que al revés. La llamada ‘igualdad de mujeres con hombres en todas las cosas’ es un mito».

Sobre las prendas de uso masculino, el ‘papa’ considera que no debe emplearse «ropa ajustada que revele el cuerpo», así como «camisas y pantalones de colores afeminados, que son brillantes o llamativos, como a cuadros y flores, que pertenece al atuendo de las mujeres».

El líder de la secta ubicada en El Palmar de Troya también dedica palabras a «todos los estilos modernos de trajes de juego, trajes de sol, trajes deportivos y trajes de baño, De ellos dice que «violan las leyes de la decencia y se convierten en un festín diabólico para los ojos».

El representante de la iglesia palmariana, que insta a sus fieles a «revisar escrupulosamente todos los roperos de la casa y quitar todas las prendas de vestir que son ofensivas y pecaminosas», prohíbe también «tener o mirar periódicos, revistas, vídeos, cine, películas o televisión, pues es pecado mortal asistir a espectáculos obscenos, o verlos u oírlos. Y esto es debido a que en la actualidad en todas las publicaciones y demás medios de comunicación siempre hay cosas deshonestas o inmorales».

En palabras de Pedro III, «se peca de impureza con los ojos cuando deliberadamente se mira alguna cosa deshonesta con complacencia, o con malsana curiosidad o con peligro grave de pecado». Dice que, «ni siquiera por amor al arte» puede «mirarse estatuas y cuadros cuando en ellos se representan figuras desnudas o escenas indecentes».

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Redacción de Utreradigital.com

Un comentario en “La iglesia palmariana prohíbe a sus fieles acudir a las playas y discotecas por ser «lugares de escándalo» y de «ambiente diabólico»

  1. ROSA dice:

    Que gilipollez, involucionamos a pasos agigantados.

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