Utrera recupera el ritmo de su vida cofrade de la mano de una de sus grandes devociones [GALERÍA FOTOGRÁFICA]

Utrera recupera el ritmo de su vida cofrade de la mano de una de sus grandes devociones [GALERÍA FOTOGRÁFICA]

Jesús Nazareno protagonizó el vía crucis del Consejo de Hermandades en una cita que supo a mucho más que al inicio de la Cuaresma

Mucho ha cambiado desde aquel último Viernes Santo en el que el Señor de Utrera se encontró con sus fieles en las calles de la ciudad. Prácticamente tres años han pasado desde entonces, con una pandemia incluida, aunque la devoción a Jesús Nazareno se mantiene inmutable.

Ahora que se cumplen 425 años de su hechura, por parte de Marcos de Cabrera, ha sido el protagonista del vía crucis anual del Consejo Local de Hermandades y Cofradías. Con más público del habitual en este tipo de actos, precisamente por la importante devoción que despierta –y quizás motivado también por las ansias de volver a ver imágenes religiosas en la calle después de dos años de sequía cofrade-, se ha desarrollado esta cita que conecta las parroquias de Santa María de la Mesa y de Santiago el Mayor mediante el rezo del vía crucis.

Fue precisamente esta tradicional cita cuaresmal el último gran acto religioso que se vivió en Utrera antes del estallido de la crisis sanitaria. Ahora que la situación sanitaria ha mejorado, aunque con las mascarillas recordando que la pandemia no ha terminado, ha podido recuperarse su desarrollo. Y lo ha hecho regresando a su fecha clásica del primer lunes de Cuaresma, ya que en las últimas ediciones se había venido programando el día previo.

Un nutrido grupo de fieles acompañó a Jesús Nazareno, junto a la representación de cada una de las hermandades del municipio. El sonido de un trío de capilla de la asociación musical ‘Álvarez Quintero’ marcó el compás a una convocatoria en la que pudieron escucharse –aunque de una manera muy mejorable, por los problemas que generó la megafonía- las oraciones de cada una de las 14 estaciones del vía crucis, que rezaron miembros de las distintas cofradías participantes.

Luciendo su túnica antigua bordada en oro, el Señor portó la recién restaurada cruz de carey, plata y nácar, que durante los últimos meses había permanecido en las dependencias del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico para recuperar su esplendor original. Entre una nube de incienso se abrió paso Jesús Nazareno, reencontrándose con su pueblo en una noche en la que el intenso frío fue protagonista de un acto que lleva años pidiendo a gritos un adelanto horario para evitar que la parte final del recorrido cuente con escasas personas en la calle.

Más allá de cualquier análisis, lo importante fue el acontecimiento en sí, el desarrollo de un acto de culto externo, el reencuentro con una vida cofrade que se echaba de menos y que por fin comienza a recuperarse.

 

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