Encarnación, Juan Enrique y Francisco Gómez Valencia, tres hermanos al frente de uno de los comercios más antiguos de Utrera

Encarnación, Juan Enrique y Francisco Gómez Valencia, tres hermanos al frente de uno de los comercios más antiguos de Utrera

Más que de imágenes, los recuerdos de los seres humanos se componen en la mayoría de las ocasiones de olores y de sabores. Por eso, cuando muchos utreranos que tuvieron que emigrar a tierras catalanas en la década de los años 60 del pasado siglo XX, cuando pueden retornar a su localidad al menos unos días, lo primero que hacen es ir a la carnicería de ‘Casa Juanito’ para comprar morcilla, chorizo, chicharrones o manteca de lomo. Degustando de nuevo estos sabores inconfundibles se trasladan varias décadas atrás. «Muchos de estos utreranos que tuvieron que emigrar vienen buscando los productos que compraban con sus abuelos antes de tener que irse de Utrera», cuenta Juan Enrique Gómez, uno de los tres hermanos que a lo largo de las últimas décadas ha continuado con el legado de uno de los negocios más emblemáticos de Utrera.

Todo comienza en 1923, cuando Encarnación García, abuela de Encarnación, Juan Enrique y Francisco, comienza a regentar un puesto de carne en las antiguas instalaciones de la plaza de abastos, que por aquellos años se ubicaba en la plaza de la Constitución, un espacio que era conocido como ‘la trasplaza’. «Mi abuela era muy presumida, siempre iba muy repeinada y muy limpia, por eso la gente cuando iba al puesto a comprar carne decía: vamos al puesto de ‘Encarnación la limpia’», cuenta Encarnación Gómez, quien hasta el año 2015 regentó la tienda de ultramarinos de Casa Juanito.

En el año 1949, el mercado se trasladó a la localización actual, en la plaza Ximénez de Sandoval y allí se marcha también la carnicería de Casa Juanito, donde ya comenzaba a tomar el mando Juan Gómez García, el padre de los tres hermanos que nos ocupan y el que le terminaría dando el nombre al establecimiento y que era conocido de manera cariñosa como ‘Juanito el del tocino’. «Mi padre trabajaba por las mañanas en la plaza de abastos y por las tardes cogía una bicicleta y se iba a Los Molares, donde cambiaba la carne por azúcar y garbanzos», cuenta Francisco Gómez.

Un matrimonio que trabajaba unido, ya que «mi madre en la plaza en épocas en las que había mucha calamidad ayudó a muchas personas, porque ella decía que había pasado mucha hambre y que no podía ver personas que pasasen necesidad», explica también Encarna.

En torno al año 1960 abre sus puertas la carnicería en la casa familiar, ocupando las instalaciones que siguen abiertas en la actualidad, incorporando también una tienda de ultramarinos. Es la casa donde nacieron y se criaron los tres hermanos, el lugar en el que literalmente «hemos echado los dientes en el negocio», cuentan. «Cuando tenía sólo ocho años, mi padre me ponía en un baúl y me dedicaba a repelar huesos y a cortar piezas para hacer la manteca», cuenta Encarna. Algo parecido a lo que recuerda Enrique, quien explica que «cuando mi padre me ponía encima de uno de los cajones antiguos de madera de la Cruzcampo para que llegara al mostrador, me daba un hueso y un cuchillo que no cortaba para repelar».

Historias y anécdotas de la que es en la actualidad la carnicería más longeva de Utrera, que está a punto de cumplir un siglo de vida, y que junto a establecimientos como Confitería Reyes, Diego Vázquez y Confitería Cordero, es uno de los comercios más veteranos de Utrera. Una carnicería en la que actualmente compran nietos y bisnietos de los primeros clientes que acudían a Juanito para adquirir sus productos, entre los que siempre han destacado la «manteca de lomo, los chicharrones, el chorizo y la morcilla», apunta Francisco.

En 1982 abrió sus puertas ‘Casa Juanito’, en un principio una droguería y perfumería que se ubicaba en el local contiguo a la carnicería y que desde entonces regentó Juan Enrique junto a su esposa. Un negocio muy especial, muy querido por todos los utreranos que después fue incorporando otros productos como juguetes, cerámica, regalos, recuerdos y posteriormente se especializó en temática cofrade, vendiendo inciensos, carbones, costales, fajas, etc.

Todo ello en un enclave, el lugar en el que se encuentra ‘Casa Juanito’, en la intersección entre la avenida San Juan Bosco y la calle Álvarez Hazañas, que es muy querido para la hermandad del Rocío de Utrera, ya que cada vez que los peregrinos vuelven de la aldea almonteña, Francisco organiza un momento único, adornando la fachada y lanzando una gran petalada. «Mi madre era muy de la Virgen y siempre le regalaba un centro de flores a la hermandad cuando salía. Era una época en la que la hermandad no pasaba justo por la puerta de nuestra casa, por lo que cuando comenzaron a pasar justo por la puerta decidimos comenzar a hacer algo más especial», cuenta Francisco.

Una historia, la historia de la carnicería, de la que se van a seguir escribiendo nuevos capítulos, ya que en la actualidad, tras la jubilación de Francisco, la cuarta generación ya ha tomado el relevo, y es su hijo el que lleva las riendas de la carnicería. Un lugar emblemático de Utrera, con casi un siglo a sus espaldas, en el que los buenos sabores, la buena atención y la calidad de sus productos van a seguir siendo su santo y seña.

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