La cruz de carey, plata y nácar de Jesús Nazareno de Utrera llega al IAPH para comenzar su restauración

La cruz de carey, plata y nácar de Jesús Nazareno de Utrera llega al IAPH para comenzar su restauración

La pieza, una de las más importantes de su estilo en España, permanecerá cinco meses en las instalaciones de la entidad dependiente de la consejería de Cultura

La cruz de carey, plata y nácar de la hermandad de Jesús Nazareno es, sin lugar a dudas, una de las principales joyas del patrimonio cofrade de Utrera. Esta pieza, que cada mañana de Viernes Santo porta el Señor en su salida procesional, va a recuperar su esplendor tras haber sido entregada este lunes al Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) para que se encargue de su restauración.

El plazo previsto para acometer dichos trabajos son cinco meses, tiempo en el que permanecerá en las instalaciones de dicha entidad, dependiente de la consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Meses atrás ya se encargó de analizar la cruz y de preparar el informe sobre su estado de conservación y el proyecto a ejecutar.

Entre las principales carencias que se observan al contemplar la cruz, está la pérdida de piezas de nácar, así como el carey cuarteado, por lo que son necesarias tareas de consolidación. El proyecto planteado por la institución regional se basa en el informe de diagnóstico de la cruz elaborado por los historiadores del Arte utreranos Pedro García González y Antonio Cabrera Carro. Ambos analizaron de manera pormenorizada los detalles de esta pieza, considerada como una de las tres mejores cruces de su estilo de toda España.

Se estima que la cruz está datada a finales del siglo XVII, aunque no se ha encontrado ninguna referencia a la concepción de esta obra. La primera cita sobre ella es en 1702, «cuando aparece registrada en un documento de la hermandad en el que aparece un inventario sobre los bienes que en ese momento tenía dicha corporación», según ha contado Pedro García, en declaraciones a COPE Utrera (98.1 FM).

Se desconoce el autor, aunque se tiene constancia de que ha sido objeto de intervenciones en diversas ocasiones a lo largo de la historia. También se sabe que las cantoneras de plata que la rematan son posteriores, y que hubo un momento en el que «se le realizó un corte en su cruceta para adaptarla a las dimensiones de la puerta de salida, que antes era más pequeña».

Algo que se suele comentar es que la utrerana imagen de Jesús Nazareno antiguamente portaba la cruz de la misma manera que el titular de la hermandad del Silencio de Sevilla. En palabras de Antonio Cabrera, «no está confirmado, aunque es probable que fuera así, porque hay indicios documentales que apuntan a esa teoría».

También son peculiares las dimensiones de la cruz, ya que «su ancho y su largo están basados en la proporción áurea. Esta es una proporción que existe en la naturaleza y en diversos objetos cotidianos, que hace que sean armónicos ante nuestros ojos». Y en cuanto «al ancho y al largo de los pétalos de las margaritas que decoran la cruz, representa el número Pi, formando una circunferencia». En palabras de Cabrera, en su confección se buscó «la proporción, la armonía, como forma de llegar a Dios a través de la belleza».

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