La calidad de la cama influye en la calidad del sueño

La calidad de la cama influye en la calidad del sueño

Por más que se tenga facilidad para dormir, si el lugar donde se descansa no tiene la condición idónea, pronto se notarán las consecuencias

Cada día se pasa un buen número de horas en la cama, normalmente una tercera parte del tiempo disponible del total de las 24 horas de que consta el día. Razón suficiente para tener en cuenta que la calidad de la cama, su dureza, materiales, o medidas,influyen en la forma en la que se va a despertar al día siguiente. Así, para tener un descanso reparador, lo mejor es apostar por la calidad.

En este sentido, las camas articuladas cumplen a la perfección con su objetivo: ofrecer el máximo confort. Aunque hasta no hace tanto tiempo, se relacionaban las camas articuladas con los hospitales o los geriátricos, actualmente este tipo de camas con somier articulado, han extendido su uso al público en general, ya que son una buena solución para el descanso de cualquier persona.

Ventajas de las camas articuladas

Este tipo de camas aportan una serie de ventajas respecto a las camas habituales. La primera de ellas, es que se adaptan mejor al cuerpo de cada persona, por tanto, son más ergonómicas. Cada quien podrá ajustar la posición de la cabeza, la espalda o las piernas de la forma que le parezca más confortable.

Además, la presión del cuerpo se reparte de manera más uniforme por el colchón, con lo que se obtiene una mayor sensación de descanso. A través de un sencillo control, que está conectado al motor de la cama (también puede ser sin cable), se pueden ir moviendo los planos de articulación de forma intuitiva. Así, mediante un manejo muy sencillo, se consigue la comodidad más absoluta.

Por otra parte, las hay en una amplia gama de diseños, medidas, prestaciones y precios, de forma que se adaptan a cualquier presupuesto y necesidades de salud. Para escoger la mejor es fundamental recurrir a un fabricante o proveedor profesional con experiencia en el sector. De esta forma no solo se obtiene garantía de calidad, sino también el adecuado asesoramiento.

En este sentido, para distinguir una buena marca, hay que prestar atención a si tiene personal debidamente cualificado, la calidad de la atención al cliente, las condiciones de pago, las facilidades de envío a domicilio, y si ofrecen garantía en los productos. Si una empresa cumple con todos estos requisitos, se puede decir que es fiable.

Lo mismo ocurre a la hora de escoger cualquier otro tipo de cama, ya sean individuales, dobles o literas, lo importante es que proporcionen un buen descanso. Y para ello, al igual que la cama, el colchón juega un papel imprescindible. Un colchón estropeado o de baja calidad puede terminar por causarnos problemas de columna, insomnio y otros problemas de salud.

Cómo escoger un buen colchón

Dependiendo de la postura a la hora de dormir, se debería escoger un tipo de colchón u otro. Por ejemplo, si se duerme boca arriba, en posición supina, sobre la espalda, se debe escoger un colchón duro. Mientras que, si la costumbre es dormir de lado, la opción es un colchón de menor firmeza, que permita al hombro hundirse levemente, hasta encontrar una posición cómoda.

El peso también influye en la elección. Las personas con un peso elevado necesitarán escoger un colchón firme que ofrezcan buena sujeción. Si se escoge un colchón blando el resultado será que el cuerpo se hundiría en exceso. Por otra parte, las personas más ligeras necesitan también escoger un colchón de mayor flexibilidad, que se adapten a su forma para repartir mejor el peso.

Otro factor determinante es si a la hora de dormir se tiende al reposo absoluto o al movimiento del cuerpo. Los que se mueven mucho mientras duermen deberían escoger un colchón algo más duro que les permita girarse sin esfuerzo. En un colchón blando, el giro se complica debido al hundimiento del cuerpo, obligando a hacer grandes maniobras que no solo son incómodas, sino que interrumpen el sueño.

La temperatura corporal es otro factor a tener en cuenta. Las personas que suelen pasar calor o sudar con facilidad o si se reside en un lugar cálido, se debería escoger un colchón que se ventile bien y sea fresco. Mientras que quienes tiendan a pasar frío o vivan en un lugar frío, tendrían que escoger un colchón de espuma, de látex o de material viscoelástico, ya que estos materiales guardan más el calor.

Por último, si se desea una base articulada, hay que escoger un colchón flexible: de espuma, de látex o de muelles embolsados. Y si se padece algún tipo de alergia o asma, se recomienda escoger un colchón de espuma o de látex con una funda lavable, salvo, claro está, que dicha alergia sea al látex.

Teniendo en cuenta estas recomendaciones básicas se puede escoger la mejor cama y colchón para garantizar la mayor calidad de sueño.

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