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Mariano Pérez y Carmen Alé, dos símbolos de la hostelería de Utrera

Este matrimonio regentó durante décadas la popular ‘Cervecería Mariano’, también conocida como ‘El Túnel’

Cuando sólo tenía 15 años, el utrerano Mariano Pérez García se vio obligado a dejar los estudios y comenzó a trabajar fregando vasos en el bar Central. Eran tiempos duros, donde al igual que le ocurrió a este conocido utrerano era muy habitual que los niños cambiaran los libros por el mandil, la azada o cualquier instrumento de trabajo que sirviera para llevar algo de dinero a las por entonces maltrechas economías domésticas, cada peseta contaba para poder llenar la despensa. Fue el primer contacto de este utrerano con el mundo de la hostelería, y aunque en aquel momento él no lo sabía, estaba iniciando una bonita carrera en este sector profesional que iba a durar varias décadas.

El primer e importante cambio llegaría al comenzar a trabajar con Paco García –conocido como Paco ‘El de El Bosque’-, en el conocido establecimiento ‘Las Columnas’, que se encontraba en la calle La Fuente Vieja. Pronto Paco iniciaría su andadura en el mítico bar ‘El Bosque’, un bar en el que también trabajó Mariano, pero principalmente se quedaba de encargado en ‘Las Columnas’, donde ya le acompañaba en la tarea Carmen Alé Jiménez, a la que conoció cuando él tenía 17 años y ella sólo 15, que se encargaba de la cocina.

Durante un período de cuatro años regentó en solitario ‘Las Columnas’, un establecimiento muy recordado por muchos utreranos, y es que como afirma el propio Mariano «no había un bar con esa categoría en Utrera», donde recuerda también la alegría que llegaba a toda la zona con los viajes en autobús que este utrerano organizaba para ir al fútbol.

Mariano y Carmen fueron acumulando experiencia y sabiduría detrás de la barra y de los fogones, hasta que llegó el momento de cambiar de aires y abrir la emblemática ‘Cervecería Mariano’, conocida popularmente como ‘El Túnel’, que se ubicaba en la calle Ponce de León, en un local perteneciente al Hospital de la Santa Resurrección.

‘El Túnel’ fue un bar inolvidable para muchos utreranos, lugar de interminables tertulias cofrades, taurinas o futboleras y donde existía una clientela muy variopinta. Se trataba de un establecimiento donde siempre había buen ambiente y que fue una referencia en la ciudad en los primeros y alegres años de la democracia, donde destacaban tapas como las pavías de merluza, las gambas rebozadas, la paella o las pechugas a la plancha para los niños.

Mariano y Carmen le han dedicado toda una vida al mundo de la hostelería y la frenética actividad que vivían en el bar no les dejaba tiempo para prácticamente nada. «Había muchos días que cuando llegábamos a casa después de trabajar eran más de las dos de la madrugada, nuestros niños se criaron casi en el bar», cuenta Carmen. Por eso, durante aquellos años, el matrimonio apenas tenía tiempo para nada y cuando llegó el momento propicio, fueron sus propios hijos los que pusieron encima de la mesa la posibilidad de que se jubilaran y comenzaran otra etapa. «La verdad es que era una época en la que la cosa ya fue yendo a menos y no era como al principio, porque ya había muchos bares en Utrera», explica Carmen.

Este matrimonio tiene tres hijos -dos mujeres y un hombre- y gracias al duro trabajo que desempeñaron durante décadas, tuvieron la oportunidad de brindarle a cada uno de ellos la posibilidad de estudiar una carrera universitaria. En cierta manera trataron que sus hijos hicieran lo que ellos no pudieron hacer, ya que las circunstancias de la vida los obligaron a abandonar los estudios y a comenzar a trabajar muy pronto. «Hemos trabajado mucho para dales la mejor educación posible a nuestros hijos, y la verdad es que lo haríamos de nuevo otra vez, no nos arrepentimos de nada, ha sido un placer», afirma Carmen.

Desde entonces, tras una vida profesional repleta de sacrificios y también de satisfacciones, Mariano y Carmen –un matrimonio muy querido en la ciudad- han disfrutado de manera tranquila y sosegada de su jubilación.

Con cinco años Mariano estaba ayudando a guardar cerdos en el campo y a Carmen la quitaron del colegio para ser criada de su madrastra, después trabajaron de sol a sol para construir un lugar en el que muchos utreranos fueron felices y pasaron muy buenos ratos. Mariano y Carmen son indudablemente dos símbolos de la hostelería de Utrera.