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¡¡Ay, Curita!!… ¿Y ahora qué?

Te has ido como siempre has vivido, luchando como un guerrero.

Tú que con tu fortaleza nos hacías sentir que serías eterno, pero no, ahora si que puedo asegurar que nadie se queda aquí. Cuarenta años más decías querías vivir, creo que nadie que conozco ni conoceré tuvo una vida tan plena como tú.

Lo que te rodeaba no era amor ni cariño, era algo más grande, a lo que se sumaba admiración, pasión y vida. No puedo explicar con palabras lo que, en esta familia, y me agrego porque también es la mía, hay.

Tu pequeño universo, donde el centro eras tú, ¡el Curita!… a la voz de «ladrillo y mezcla» así te has ido, agarrado con fuerza de las manos de los que tanto te aman y te amarán eternamente, tus hijos, a los cuidados de mas de setenta años juntos, tu esposa, gran mujer… Consuelo, de la que últimamente no te soltabas de su manita, ¡ya ves! ¡Lo que te está echando de menos!

¡Aquí nos dejaste un gran vacío, Curita! A ver cómo lo vas llenando para que todos sobrellevemos tu pérdida. Te seguiremos viendo sentado en tu sillón en tu atalaya, desde donde observabas parte de tu creación. Pero como siempre decías, tu mejor logro eran tus hijos, ¡orgullo de un gran padre y una gran persona que fuiste, aquí dejaste mucho y bastante que te llevaste!…

¡Nos parece mentira que ya no estés con nosotros! Si alguien ha dejado más huella en su vida por donde quiera que has ido… has sido tú ¡El Curita!, no hay nadie en cien kilómetros a la redonda que no conozca o haya oído hablar del pocero ‘El Curita’.

Y quedó escrita su historia, a manos de nuestro querido amigo Salvador de Quinta, que también tristemente nos dejó, pues de tantas y tantas cosas que hizo, ¡¡cumplió su ilusión de escribir su libro, que ahora añadiría seguramente al título ‘el Curita’… la leyenda!!

Creaste de la nada tu propio mundo, cumpliste sueños hasta el último momento. Te has ido rico en amor, sabiduría y orgullo.

Tu familia, familia bonita y grande, amigos por todas partes, ¿qué persona no admira a ese gran hombre que fuiste? ¿Quién al hablar de sus vivencias contigo no se emociona ahora? Fuiste generoso, aunque estuvieras pasando mala racha, que fueron muchos años de trabajo duro y calamidades, pero saliste de ella.

Muchos te estaban esperando allá arriba, ellos se fueron antes que tú, y ahora te imagino reunido con ellos contando batallitas vividas que fueron muchas… una vida larga y corta a la vez…

Ya no te veremos alzando tu dedo para decirnos lo que sentías y pensabas… te fuiste como eras, ¡guerrero, leyenda, y genio y figura… hasta la sepultura!

Y allá donde estés, aunque aseguraría que aún revoloteas por aquí cerca, que sé yo que te costará mucho marcharte de aquí, no te olvidaremos nunca, estaremos siempre recordándote en cada plantita y árbol que sembraste…  cuidaremos mucho de la abuela, pero vamos, ¡eso sé yo que tú lo haces! ¡Y que será difícil el día a día sin poder verte y tocarte! Que tus nietos lloran tu pérdida y jamás podrán olvidarte, nosotros, tu familia más que ahora, ¡¡jamás podremos quererte… abuelito!! Aquí seguiremos al oído de ¡ladrillo y mezcla, Curita!

Ayyyy ¡Sabías que te ibas esta vez, y eso que tuviste muchas veces la muerte de cerca! ¡Pero esta vez no te salvaste de ella!

Y te estarás preguntando, ¿cómo no se para el mundo ahora que yo me he ido? Y sí, abuelito, nuestro mundo se ha parado desde que te fuiste, nos cuesta creer que ya no volverás… nos cuesta mucho…

¡¡Hasta siempre, abuelo!!

PD: Abuelo, te diría: solo te equivocaste que yo sepa una vez, y fue en tu pacto con Dios… tenías que haberle pedido vivir en vez de cuarenta años, ¡unos añitos más! ¡¡Porque los cuarenta sí que te los concedió!! ¡Y bien que lo viviste!… ¡noventa años bien aprovechaos!…

¡Hasta pronto, Curita!