«Las salesianas son insustituibles» [AUDIO ENTREVISTA]

«Las salesianas son insustituibles» [AUDIO ENTREVISTA]

Utrera despide este miércoles a la comunidad religiosa de las Hijas de María Auxiliadora, aunque el colegio seguirá funcionando

Corría el mes de febrero de 1962 cuando en Utrera echaba a andar un nuevo proyecto marcado por el carisma salesiano. Las Hijas de María Auxiliadora –las Salesianas, como son conocidas de manera popular- llegaban a la calle Menéndez Pelayo para fundar allí una nueva Casa, que desde entonces ha atendido a miles de jóvenes.

El matrimonio formado por Salvador Guardiola y María Luisa Domínguez fue el encargado de ceder el edificio que acogió el nacimiento del citado proyecto. Después vendrían otras cesiones y la adquisición de inmuebles anexos para seguir ampliando un recinto que permitiera ofrecer una formación completa a su alumnado.

De estar al frente de aquellos inicios se encargó Sor Carmen Roig, quien fue la primera superiora de una comunidad que completaba su primer curso con seis hermanas, y que a lo largo del tiempo llegaría a contar con hasta una quincena de religiosas. Bajo el nombre ‘El Divino Salvador’ –fue una petición de Guardiola, en memoria de su hijo Salvador, fallecido recientemente-, la obra comenzó con las clases nocturnas, y una escuela de arte y oficio. Y, como en toda Casa salesiana que se precie, el oratorio ha jugado un papel fundamental desde sus inicios, congregando ya a 87 niñas el primer día de su historia, una cifra muy destacada que se multiplicó hasta las 147 tan solo una semana después.

Salvador Guardiola y María Luisa Domínguez, al fondo, participan en la primera eucaristía en la Casa de las Salesianas

Según cuentan las crónicas, la ciudad de Utrera recibió con los brazos abiertos la llegada de las Hijas de María Auxiliadora, a lo que se sumó el apoyo brindado por el resto de congregaciones religiosas del municipio: los Salesianos, las Hijas de la Caridad, las Hermanas de la Cruz, las Madres Carmelitas y la Sagrada Familia.

Desde aquel 12 de febrero, la comunidad religiosa de las Salesianas ha jugado un papel determinante en el acompañamiento y en el día a día de la Casa. La actual superiora, Sor Cristina Fumero, ha sido la encargada de recoger un testigo que, durante estos 59 años, han tenido en sus manos las 17 directoras que han pasado por ella, junto al resto de hermanas que han estado presentes aquí.

Sor Cristina Fumero, Sor Araceli Sánchez, Sor Carmen Rubio y Sor Emilia Romano integran la actual comunidad de religiosas de las Salesianas de Utrera

Ahora, casi seis décadas después, ‘El Divino Salvador’ vive un momento importante en su historia, al tener que despedir a la comunidad religiosa. La falta de vocaciones obliga a acometer «un proceso de redimensión de las comunidades», como explica la propia Fumero, quien reconoce el «dolor» que le produce esta situación. «Nunca pensé que me tocaría llevar a cabo algo así», afirma esta religiosa, aunque también pone de manifiesto las «muy buenas manos» en las que se queda la Casa. Y es que, a pesar de que ellas se marchen, seguirá funcionando con normalidad tanto el colegio como el resto de servicios pastorales que ahora mismo se ofrecen. De hecho, las Hijas de María Auxiliadora mantendrán la titularidad de la obra. «Se lleva un par de años estudiando las características de esta comunidad educativa y queda de manifiesto que el carisma salesiano lo tienen muy asimilado los profesores, por lo que ellos mismos van a seguir inculcándolo», comenta la superiora.

A principios de agosto se producirá el cierre oficial de dichas estancias, en las que actualmente residen cuatro religiosas -Sor Cristina Fumero, Sor Araceli Sánchez, Sor Carmen Rubio y Sor Emilia Romano-. En cualquier caso, la despedida pública se vive este miércoles, día 7, con una eucaristía de acción de gracias a las 20.00 horas en la parroquia de Santa María de la Mesa.

Sor Carmen Roig, en el centro de la imagen, en una foto de familia de primeras comuniones

Cuando se materialice el fin de esta etapa, comenzará una nueva a cuyo frente estará alguien que conoce la Casa a la perfección. Luis Carlos López-Lacarra se quedará como director seglar, alguien que afronta este reto con «ilusión». Él explica que «tenemos la certeza de que María Auxiliadora se pasea por esta Casa, y aquí sigue un equipo directivo muy carismático, que nos va a permitir que el ritmo pastoral y el colegio vayan a seguir igual».

El futuro responsable de ‘El Divino Salvador’ reconoce la «pena» que le genera el cierre de la comunidad religiosa, ya que «las hermanas son insustituibles. Son las que verdaderamente encarnan, en primera persona, el carisma salesiano. Ellas ejercen una tarea de acompañamiento no solo pastoral y catequético, sino una importante labor oracional y evangelizadora». Para hacer frente al nuevo escenario, «contamos con el apoyo de los Salesianos, que nos están ayudando mucho; y del párroco. Todo ello nos genera mucha confianza».

A pesar del traslado de las religiosas a unos nuevos destinos, el espíritu de Santa María Mazzarello seguirá presente en un lugar que forma parte importante de la realidad religiosa y educativa de Utrera. Una Casa que, como explica López-Lacarra, está marcada por la «alegría, como siempre la recuerdo, algo propio del carisma salesiano».

 

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