La gran historia de Consolación, a través de sus exvotos

La gran historia de Consolación, a través de sus exvotos

El santuario de la patrona de Utrera alberga un tesoro muy difícil de cuantificar compuesto por más de 350 exvotos pictóricos

La Virgen de Consolación cuenta con una de las colecciones de exvotos más especiales y extensas de Andalucía, y todo ello a pesar de las diferentes destrucciones de objetos que se han llevado a cabo, del deterioro que muchas piezas han sufrido a causa de las malas condiciones de conservación y de las sucesivas sustracciones que han tenido lugar. A comienzos del siglo XX, las crónicas especifican que en el santuario existían 1.626 exvotos, 411 de ellos de carácter pictórico, mientras que en la actualidad quedan poco más de 350 colgados en las paredes de la sacristía y otros de ellos guardados por su tremendo valor.

Y es que la historia de los últimos tres siglos de una ciudad como Utrera se puede rastrear analizando los elementos que se introducen en estos curiosos cuadros que se hacían en señal de agradecimiento a la Virgen de Consolación por su supuesta intercesión en la curación milagrosa de muchos fieles. La mayoría de ellos son cuadros de pequeño formato, que tienen un esquema muy parecido en el que se puede leer un texto en el que se narra el episodio milagroso en concreto, mientras que es habitual ver el dibujo de una persona postrada en una cama, otra de rodillas rezando y una imagen de la Virgen de Consolación. Este es el esquema principal, aunque hay algunos de ellos, sobre todo los que narran accidentes, que son más creativos.

En las proximidades de este santuario, que desde el siglo XVI se convirtió en uno de los centros religiosos más importantes de toda la provincia de Sevilla, existían pintores de exvotos que no dudaban en ir a la ‘caza’ del cliente, porque era muy habitual que las personas quisieran plasmar en esas curiosas pinturas su historia de salvación milagrosa. La mayoría de los exvotos pictóricos están pintados con la técnica de óleo sobre lienzo o sobre tabla e incluso pintura directa sobre cristal.

Más allá de la dimensión religiosa, estos cuadros aparecen como una fuente de información muy valiosa para conocer muchos detalles sobre la vida cotidiana de cada época en la que están pintados. El más antiguo de cuantos se conservan está fechado en el año 1728, por lo que es posible reconstruir la historia de Utrera de los últimos tres siglos a través de estos regalos a los que los utreranos les tienen un enorme cariño.

«El valor histórico, etnográfico y antropológico de la pintura votiva es de gran importancia, ya que puede decirse que levantan acta de los hechos cotidianos. Y es que hay que tener en cuenta que el pintor de exvotos se basa en los datos que le proporciona el donante», explica María del Carmen Medina, quien realizó un estudio profundo de esta temática en su libro ‘Los exvotos del santuario de Nuestra Señora de Consolación de Utrera’.

En un porcentaje muy alto, la mayor parte de estos exvotos hablan de curaciones y recuperaciones milagrosas de personas que estaban prácticamente desahuciadas y que, tras invocar la intercesión de la Virgen de Consolación, se recuperaron de manera milagrosa. Estas pinturas son muy apropiadas para estudiar males propios de la época, como podía ser el denominado ‘tabardillo’ -lo que en la actualidad se denomina insolación-, o los brotes de diferentes epidemias como la peste y el cólera. También se encuentran exvotos en los que se narran accidentes como caídas a albercas, atropellos de toros, caballos o reyertas.

Así, es posible investigar en estos exvotos costumbres propias de cada época, elementos como las formas de vestir o el mobiliario propio del interior de las habitaciones. Por ejemplo, otra historia curiosa se cuenta en este exvoto: «abiendo caido Pedro Correa a una alberca con más de dos varas de agua abiendo pasado largo rato bino su padre y lo vido estaba quasi ahogado el que lo encomendo a la Virgen de Consolacion arrojandose lo saco sin leccion alguna. 6 de septiembre de 1763».

Con la llegada del siglo XX y la popularización de la fotografía, la costumbre de componer exvotos pintados poco a poco se fue perdiendo y dio paso a otras alternativas. Es el momento en el que comienzan a llegar hasta el santuario todo tipo de objetos en forma de exvotos como muletas, piernas ortopédicas, trenzas del pelo, fotografías, trajes de torero, vestidos de novia, collarines,… Una amalgama de artículos que constituían la esencia de la religiosidad popular, que se acumulaban en la denominada ‘sala de los milagros’ y que, tras abrir un plazo para que sus propietarios los recogieran, fueron en su mayoría quemados en el año 2007.

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