Dos décadas de la escuela-museo en el instituto José María Infantes, un proyecto pionero en España [GALERÍA]

Dos décadas de la escuela-museo en el instituto José María Infantes, un proyecto pionero en España [GALERÍA]

Pasear por las clases, los pasillos y los vestíbulos del instituto utrerano José María Infantes es hacerlo por las inquietudes del hombre prehistórico en las Cuevas de Altamira, por el legado andalusí de la Alhambra, por los inquietantes claroscuros de Caravaggio o por el terror que refleja una obra universal como es el Guernica. En pocos metros cuadrados, varias generaciones de alumnos han conseguido un logro indiscutible ya que, a lo largo de dos décadas, han convertido su escuela en todo un museo repleto de reproducciones de algunas de las obras artísticas más importantes de la historia de la humanidad.

Tampoco falta la cúpula de San Antonio de la Florida de Madrid, el emblemático cuadro de la Escuela de Atenas que pintó el divino Rafael, cuadros de gran formato como La Libertad Guiando al Pueblo de Delacroix o clases dedicadas a Murillo, al Renacimiento o a Cezanne. Incluso es posible viajar todavía más atrás en el tiempo para emocionarse con reproducciones artísticas de la Dama de Elche, de la Bicha de Balazote o los toros de Guisando, obras que nos trasladan a la antesala de la historia. Un catálogo inagotable que se ha ampliado recientemente con la icónica escultura de El Pensador de Rodin.

Un sueño, el de convertir el centro en un museo, pionero en España, que nacía en 2001, gracias a las inquietudes de algunos alumnos y al impulso e iniciativa de un profesor enamorado del mundo del arte y miembro de una familia de artistas como es el utrerano Juan Guerrero, quien todavía sigue al frente de esta aventura. «Es una iniciativa que partió de los propios alumnos y que fue bien recibida por el profesor Juan Guerrero, y que se ha ido convirtiendo en un proyecto del que todos estamos muy orgullosos. Los alumnos estaban muy motivados por poder ser partícipes de la decoración de las aulas y han terminado haciendo el centro suyo», explica Laura Sousa, actual directora del instituto.

Una vez que el proyecto echó andar, pronto toda la comunidad educativa del centro comprendió la magnitud de la empresa y entendió que se trataba de una gran oportunidad para llevar a cabo una iniciativa muy productiva en todos los sentidos y dejó de ser responsabilidad exclusiva de los departamentos de Artes Plásticas. El profesor Manuel Adolfo Jiménez, del área de Geografía e Historia, también fue determinante para darle estructura teórica a esta idea. Después llegarían también colaboraciones de otros departamentos como el de Lengua, Inglés e incluso del aula de Educación Especial.

El centro llama la atención, y es que entrar y pasear por sus pasillos es hacerlo por un auténtico museo en el que es posible conocer de cerca las obras más emblemáticas de la historia del arte, desde la fuente de los leones de la Alhambra, que se encuentra a las puertas del instituto, hasta la capilla Sixtina, que está en el vestíbulo y que los alumnos tardaron tres años en completar. Un proyecto del que los estudiantes se sienten más que orgullosos y del que los responsables del centro guardan un completo archivo con cada una de las obras y sus autores. A lo largo de dos décadas, cientos de jóvenes se han sentido artistas y, entre todos, estudiantes, profesores y padres de alumnos han remado en la misma dirección para que en la actualidad el instituto sea conocido en toda España por ser un valioso museo.

Como si del Museo del Prado o el Louvre se tratase, los propios alumnos han aprovechado el patrimonio de su centro para organizar a lo largo de todos estos años visitas guiadas por el interior del instituto para que los visitantes pudieran disfrutar de un viaje por la historia del arte. Son jóvenes que cursan de primero a cuarto de Educación Secundaria y que se toman muy en serio la tarea de ejercer como guías turísticos en estas visitas en las que explican las interioridades de cada obra de arte en español, inglés y francés. «Lo que se ha logrado en el centro es impresionante desde el punto de vista artístico, pero todavía impresiona más ver a los alumnos como defienden sus obras», comenta la directora.

Al centro han llegado para emocionarse con este proyecto padres y madres de los propios alumnos, integrantes de otros colegios e institutos de la comarca, estudiantes del Aula de la Experiencia o estudiantes Erasmus. Un flujo de visitantes que obviamente a causa de la pandemia ha descendido a lo largo del pasado año, aunque la intención de la dirección del instituto es diseñar nuevas propuestas para que, a partir del próximo curso, el instituto José María Infantes pueda incorporarse a las rutas y recorridos turísticos que se organizan en Utrera.

Un sueño que nació hace ya veinte años, que ha puesto en el mapa a un instituto que no sólo ha sido capaz de hacer realidad ese sueño, ya que a lo largo de todo el camino cientos de estudiantes y decenas de profesores han sido felices creando y conociendo los detalles de todas esas obras artísticas que son imprescindibles para conocer el alma del ser humano.

 

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