Cuatro jornadas de actividades lúdicas y un novedoso vídeo para concienciar en Utrera del peligroso consumo de bebidas energéticas

El consumo de bebidas energéticas se va generalizando y cada vez son más jóvenes las personas que las toman. Sin embargo, dichas bebidas son «auténticas bombas para la salud», como ha puesto de manifiesto el Ayuntamiento de Utrera en una campaña de concienciación que acaba de lanzar.

La campaña va destinada especialmente a adolescentes, principales consumidores de bebidas energéticas; y como público secundario a sus padres, ya que es vital que ellos conozcan los peligros de la ingesta de este tipo de productos y conciencien a sus hijos sobre ello. La nueva fase de la campaña, que ya comenzó el curso pasado, incluye un vídeo que será especialmente difundido en las redes sociales, que son los medios preferidos por jóvenes y adolescentes. Además, a lo largo del verano está prevista la colocación de pancartas y lonas en puntos estratégicos de Utrera, así como el reparto de folletos.

Otro de los pilares en los que se sustenta la campaña es un programa de actividades que se desarrollarán en la zona de ocio situada en La Coduva, junto al centro comercial ‘Los Molinos’. Los viernes 9, 16, 23 y 30 de julio se sucederán distintos talleres de tatuajes, bisutería, rap, zumba y grafiti, que se unirán a la práctica de patinaje, parkour y calistenia. Junto a esas actividades, se ofrecerá información a los chavales que se acerquen a disfrutar de la oferta lúdica prevista por el Ayuntamiento.

La campaña se enmarcada en el programa ‘Utrera ante las drogas’. Con ella se pretende «informar y aconsejar a familias y adolescentes de los riesgos reales de las bebidas energéticas y eliminar todos los mitos que se les han ido atribuyendo. Es importante que las familias comprendan que este tipo de bebidas son igual de peligrosas que las alcohólicas y que cualquier otra sustancia tóxica, deben hablar con sus hijos y dejarles claro los efectos negativos que comportan para su salud», ha manifestado el alcalde, José María Villalobos.

Ya el año pasado se envió un pasquín informativo a todos los hogares de Utrera, así como de las pedanías de Guadalema de los Quintero, Pinzón y Trajano. También se colocó cartelería en los centros escolares y en zonas de concentración juvenil. Además, el folleto se entregó en mano a las familias del alumnado de Educación Secundaria durante la recogida de las notas. A lo largo de este curso escolar se ha informado en los centros de Educación Primaria sobre los riesgos y peligros de este tipo de consumo y, a través de las asociaciones de madres y padres de alumnos, se han realizado sesiones informativas para las familias.

Los profesionales de la salud y el personal experto en drogodependencias y adicciones están preocupados por el aumento del consumo y la disminución de la edad a la que se comienza a consumir. En los últimos años, beber estas latas se ha convertido en  una moda novedosa que ya es en un problema de salud pública. «Nuestros niños y adolescentes, consumen bebidas energéticas a cualquier hora y en cualquier sitio, comenzando a las ocho de la mañana camino del instituto», ha explicado la edil de Educación y Juventud, Violeta Fernández. Estas bebidas, al igual que otras drogas, generan dependencia social y psicológica, y «es muy peligroso para los más jóvenes el matiz de integrador social que han adquirido porque ellos no perciben que una bebida que piden adquirir en cualquier tienda a precio muy bajo pueda ser peligrosa para su salud».

Debido a las altas dosis que tienen de azúcar y cafeína, estas bebidas crean adicción y conllevan muchos riesgos para la salud. Cada lata contiene la misma cantidad de cafeína que cuatro latas de refrescos o cuatro tazas de café filtrados y unas veinte cucharadas de azúcar. Estas bebidas se comercializan dirigidas especialmente a los más jóvenes, pasando desapercibidas para los adultos, que suelen confundirlas con bebidas isotónicas o para deportistas, ya que «el término ‘bebida energética’ es un invento de marketing para vender un producto que lo que hace es alterar el estado nervioso, no aumentar la energía». Estas bebidas encierran peligros de carácter muy grave, al ser una bomba de cafeína: un niño que las beba se pondrá nervioso, tendrá problemas de concentración, padecerá de insomnio, y todo eso se traduce en fracaso escolar. También puede ocasionar diabetes e hipertensión arterial, problemas dentales, obesidad y empeoramiento de otras patologías base como el asma o enfermedades cardíacas.

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