Rafa Serna, a hombros, reivindica su sitio

Rafa Serna, a hombros, reivindica su sitio

Rafa Serna, a hombros tras desorejar a un buen toro de El Torero. Alfonso Cadaval y Ángel Jiménez cortan una oreja

Manuel Viera

Resulta difícil imaginar la remozada plaza de Utrera llena de público. Ni siquiera en mejores tiempos lució completo su graderío. Quizás la temprana hora de comienzo y la posibilidad de ver el festejo por televisión ha jugado a favor del desolador vacío. O tal vez esa crisis de afición que nada tiene que ver con el momento actual sanitario y económico. De todas formas, unos se esfuerzan por buscar nuevos futuros al toreo en la ciudad origen de las castas fundacionales y otros siguen instalados en la ambigüedad mirando de lado. Y así nos va.

Sin embargo, la tarde prometía aromas típicamente sevillanos. Tres jóvenes toreros dispuestos a reivindicar su sitio. Sus formas han evolucionado de manera considerable. Quizás se les vea más técnicos, pero sus conceptos clásicos siguen siendo básicamente los mismos. En ningún momento de la tarde resultó banal lo visto, porque sus intenciones, aunque a veces contenidas, estuvieron en todos presentes.

Es indudable que los primeros muletazos de la tarde que abrieron las puertas de la recreación, en la que el toreo a derecha e izquierda se combinó para realizar el carácter natural de la lidia, tuvieron la firma de Rafa Serna. No sólo entremezcló su estilo clásico y auténtico, sino que introdujo detalles personalísimos que lo definen. Su transparencia y su sensibilidad parecen cumplir los improbables requisitos que el toreo reclama. Gustó la faena a su primero, un buen toro de El Torero por nobleza y calidad de sus embestidas. Sorprendió el toreo de mano izquierda del sevillano. Con el natural puso de relieve su sentido del temple, la profundidad del trazo y la ligazón. El estoque casi se hundió por completo y el presidente no dudó en sacar el doble pañuelo.

Resultó esperanzador verle nuevamente su toreo clásico con el cuarto de la tarde, un toro de embestida complicada, aunque con demostrado fondo por el pitón izquierdo. Y fue con la mano izquierda con la que Serna mostró mayor seguridad. El natural combinó a la perfección con el remate de pecho para dar lugar a una faena extremadamente zurda, firmada con una buena estocada que le hizo sumar su tercera oreja.

No resultó fácil determinar si Ángel Jiménez hizo fácil lo difícil o, al contrario, difícil lo fácil, sin llegar a ese punto medio donde el toreo se hace emotivo. Su toreo otorga una notable transparencia a las formas clásicas. La faena al noble tercero, un toro al que le picaron por exceso restándole acometividad en el último tercio, tuvo momentos vivaces al mismo tiempo que tuvo imbuida a la gente por una elegancia alejada del frenesí y la agresividad propia de los que empiezan. La dimensión del natural prevaleció sobre todo lo demás en una lidia que resultó discontinua, aunque con momentos brillantes e inspirados. La espada, que resultó tendida, no fue óbice para pasear un apéndice.

El inicio genuflexo fue lo mejor de la faena al sexto, un toro con transmisión en sus complicadas embestidas, al que torero de Écija lo llevó largo con profundidad y buen gusto. Le faltó continuidad a la lidia, aunque quedó demostrado que el toreo de Jiménez seduce y hace disfrutar de su belleza. Muletazos de izquierda que constituyeron toda una aportación al natural. Una muestra de ritmo, temple y exquisitez en los remates. Con los aceros se eternizó.

Alfonso Cadaval demostró aplomo y seguridad haciendo creíble lo hecho con el segundo de la tarde, un toro complicado de feas hechuras, al que toreó con fluidez al natural. La faena se hizo interesante según transcurría, tras un inicio que sirvió para ilustrar su actitud. Su toreo vertical con el detalle del ayudado por bajo y finales de frente resultaron tan peculiares como sugerentes. Una oreja fue su premio pese a la defectuosa estocada.

Dificultoso, por sus complejas acometidas, resultó el quinto, al que el sevillano le puso inmensas ganas a una faena que quedó resumida en escasos destalles y una enorme voluntad. Con la espada, mal.

 

Plaza de toros de Utrera. Corrida con motivo de las Festividad de San Juan. Sábado, 19 de junio de 2021. Menos de un cuarto de plaza. 

Toros de El Torero, bien presentados y de interesante comportamiento durante la lidia. Muy noble y de notable calidad en sus embestidas el primero; complicado el segundo; noble con escaso fondo el tercero; con buen pitón izquierdo el cuarto; de complicadas acometidas el quinto; con transmisión el sexto. 

Rafa Serna. Dos orejas y oreja.
Alfonso Cadaval. Oreja y saludos.
Ángel Jiménez. Oreja y ovación.

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Redacción de Utreradigital.com

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