El histórico comercio utrerano «Miguel Vidal» se despide de su clientela

El histórico comercio utrerano «Miguel Vidal» se despide de su clientela

En octubre está previsto su cierre por jubilación, tras seis décadas de actividad, por lo que está liquidando los artículos

Los utreranos que pasan estos días por las puertas de la tienda de confección «Miguel Vidal», situada en la calle Álvarez Hazañas, se han encontrado con un gran cartel que indica «Liquidación total por jubilación». Se trata de un indicativo claro del futuro que le espera a este emblemático negocio, que terminará echando definitivamente el cierre en el próximo mes de octubre, justo cuando se cumplan 60 años desde que su fundador, el propio Miguel Vidal, iniciara su camino.

Durante 51 años, José Ángel Vidal –hijo de Miguel- ha trabajado en este comercio, que se convirtió desde sus inicios por derecho propio en una de las referencias del mundo de la confección en la ciudad. Ahora ha llegado el momento en el que José Ángel se va a jubilar y, como ocurre con tantos comercios clásicos de Utrera, en la familia no viene nadie por detrás con ganas de hacerse con las riendas del negocio, por lo que la tienda va a cerrar sus puertas. «Mis dos hijos han estudiado carreras universitarias y han elegido otros caminos profesionales», explica el propio utrerano, quien asegura que «me va a dar pena cuando cierre de manera definitiva, porque 51 años son muchos años».

Ahora es el momento, por tanto, de liquidar todo tipo de prendas que se encuentran en el establecimiento –que siempre ha destacado por trabajar con primeras marcas-, por lo que todos los días son muchas las personas que entran, no sólo en busca de pantalones, chaquetas, camisas y otros productos, sino también para saludar a José Ángel y darle las gracias por tantos años de dedicación al frente del negocio.

Se trata de uno de esos negocios con los que han crecido varias generaciones de utreranos y que han destacado siempre por los buenos productos, así como por la atención cercana, experta y personalizada. En este caso, el comercio no echa el cierre a causa de las dificultades ocasionadas por la pandemia, ni tampoco por las complicaciones propia del mercado, sino simplemente por la falta de relevo generacional, el auténtico problema que tiene en Utrera el comercio tradicional, lo que está ocasionando que muchos de los negocios con los que han crecido varias generaciones de utreranos estén bajando la persiana.

Inicialmente, cuando abrió sus puertas, este comercio iba a llamarse «Tejidos Avenida», pero finalmente tomó el nombre de su fundador, para dedicarse en aquellos primeros años a la venta casi exclusiva de tejidos. «Es que, realmente, en esos momentos en los que abrió sus puertas la tienda, apenas había confección, por eso primero se vendían exclusivamente tejidos y ya después poco a poco se fue introduciendo la confección», cuenta José Ángel, quien desde muy pequeño aprendió la profesión de la mano de su progenitor.

La historia de este negocio hunde sus raíces todavía más en el tiempo, ya que hay que retrotraerse a casi siete décadas atrás, cuando antes de abrir en la calle Álvarez Hazañas, Miguel Vidal gestionaba su tienda de tejidos en la calle San Fernando, justo enfrente del famoso y recordado «Bar Limones». Miguel Vidal fue una persona muy querida en Utrera, no sólo por su labor como comerciante, sino también por su inicial desempeño como ditero, los auténticos precursores de la venta a plazos, por lo que se ganó un lugar muy especial en el corazón de los utreranos.

Así, ya sólo quedan algunos meses para que se escriba el último capítulo del libro que contiene la historia de este comercio emblemático utrerano, producto de un tiempo y de una generación de utreranos que inevitablemente, debido al paso del tiempo, poco a poco van desapareciendo.

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