Mujer madrileña, fan de los Quintero

Acompañada de su hijo
un día del mes de abril,
por la Nacional cuarta
Venía de Madrid.
A lo lejos divisó
un pueblecito blanco,
entre el verde de sus pinos,
eucaliptos y naranjos.
De pronto vio una señal
y en ella pudo leer,
Guadalema de los Quintero,
cero coma tres.
Llena de emoción
no podía seguir sin verlo,
ya que fue soñado
por esos grandes genios.
Rebosante de alegría,
a su hijo le indicó,
entremos en ese pueblo,
y hacia él se dirigió.
Qué feliz le hacía
el pueblo al que estaba yendo,
sabía de su existencia,
es un sueño de los Quintero.
Ya en Guadalema
sus ojos se fijaron
en los blanco de sus paredes
y en la forma de su enrejado.
Sus calles recorrió
y lo que más le gustaba
era el nombre que tenían,
el de una obra quinteriana.
Mariquilla Terremoto, Pasionera,
Fortunata, y Castañuela.
Los Duendes, Malvaloca,
Pepita Reyes, Pipiola,
Quinita Flores, Madreselva,
La Giralda, y Marianela.
Pasando frente a mi patio
quedó maravillada,
al ver en su interior
las flores que lo adornaban.
Rosas, claveles, gitanillas,
jazmines, geranios, buganvillas.
Pidió permiso para entrar
mi madre lo concedió,
y al ver tanta belleza dentro
muy contenta se marchó.
En su despedida
esta mujer nos dijo:
«Qué me gusta Guadalema,
Esto es un Paraíso».

Antonio Rosa López

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