«Videoclub Consolación», el último superviviente de la edad dorada

«Videoclub Consolación», el último superviviente de la edad dorada

En los años 90 llegó a haber casi una decena de videoclubes en Utrera; hoy en día sólo uno permanece en pie

En la calle Santiago Apóstol aún permanecen abiertas las puertas de un lugar en el que sigue siendo posible soñar con los ojos abiertos y buscar entre sus pasillos esos títulos de películas que nos emocionaron, divirtieron o nos hicieron llorar. En un mundo cada vez más digital e individualista, centrado en el ocio en los hogares, dominado por Internet y las plataformas de streaming, «Videoclub Consolación» sigue representando una edad dorada, aquellos tiempos en los que para disfrutar del séptimo arte sólo había dos opciones: visitar una de las clásicas salas de cine o acudir al videoclub para alquilar las películas.

María del Rosario Lobo y su marido Antonio Castejón son los responsables de que Utrera, a día de hoy, sea una de las pocas localidades de la provincia de Sevilla en la que permanece abierto un establecimiento de estas características, siendo toda una proeza que aún sigan adelante. En tierras sevillanas se pueden contar con los dedos de una mano -y te sobran algunos dedos- los videoclubes que quedan abiertos en la actualidad. Un modelo de negocio que ha atravesado una profunda crisis en las últimas décadas, primero a causa del surgimiento de internet y las descargas ilegales, posteriormente con la irrupción de las plataformas, y que la llegada de la pandemia no ha hecho más que agravar la situación de algunos de ellos, que han cerrado en los últimos meses, llevándose con ellos momentos muy bonitos y una historia interminable de anécdotas.

María del Rosario y Antonio llevan casi 30 años en este mundo, primero gestionando un videoclub en la calle Álvarez Hazañas, y después en la ubicación actual, donde llevan 17 años luchando contra viento y marea, convirtiéndose en la actualidad en un elemento fundamental y muy querido del barrio, que los vecinos sienten como propio. «Hubo unos años en los que en Utrera había siete u ocho videoclubes, todos tenían su clientela y podían seguir adelante, en la actualidad sólo quedamos nosotros», explica María del Rosario, quien es la cara visible del negocio y la que atiende cada día a los clientes que acuden al establecimiento.

En las instalaciones de «Videoclub Consolación» es posible encontrar películas de alquiler y videojuegos de todos los géneros, aunque a consecuencia de los cambios del mercado y las nuevas demandas de los usuarios, el negocio se ha tenido que diversificar para asegurar su supervivencia, por lo que también se ofrece la venta de teléfonos móviles, las recargas de teléfonos o la venta de juegos y apuestas de la ONCE. Las películas siguen siendo el centro sobre el que gravita el establecimiento, pero sólo del alquiler de películas es imposible seguir adelante en la actualidad.

Es el camino que han tenido que seguir algunos videoclubes de la provincia, que han apostado por vender otros productos como golosinas, libros, cómics o juegos de mesa. Es el caso del videoclub «Al-Andalus» de Utrera, que se ubicaba en la avenida Fernanda y Bernarda, y que hace unos cuatro años tuvo que dejar de predicar en el desierto, abandonar el alquiler de películas y convertirse en una tienda especializada de venta de productos de merchandasing relacionados con la ficción, pasando a denominarse hoy en día «El Rincón del Friki».

«Afortunadamente podemos decir que tenemos una clientela fija desde que comenzamos en este mundo y en la actualidad siguen viniendo a alquilar películas, sobre todo los viernes, antes de la llegada del fin de semana. Todavía conservamos al socio número 1, que sigue siendo usuario del videoclub», explica con orgullo María del Rosario, que lleva media vida detrás del mostrador conociendo al detalle los gustos cinematográficos de los utreranos.

Las personas que tienen cierta edad, aquellas que disfrutaron de su juventud sin la presencia de las nuevas tecnologías, disfrutaban  con alegría de ese momento único en el que acudían en familia al videoclub antes de la llegada del fin de semana para proveerse de títulos que sirvieran para disfrutar del ocio durante el sábado y el domingo. Películas en VHS, que después dieron paso al DVD o al Blue Ray, que en muchos casos había que reservar con mucha antelación porque había mucha demanda, y que tenían que poner de acuerdo a la fuerza a las familias porque en la mayoría de los hogares sólo había un televisor y las películas se veían en grupo. Un «modus operandi» que les sonará a chino a los «millenials», quienes en la actualidad ven lo que quieren, en el momento que quieren, sin tener que esperar y de manera casi autómata.

En «Videoclub Consolación» sigue estando vigente la magia que tenía ese momento que muchos echan de menos, y es posible pasear entre sus pasillos y elegir un título por su portada, por el actor que aparezca o por la recomendación de otro cliente. Aunque en la actualidad sólo con un mando y tumbado en el salón de casa sea posible acceder a un catálogo de películas interminable, se ha perdido la mística que tenía ese único momento que era entrar en el videoclub, que indicaba como ningún otro que ya había llegado el fin de semana. Un romanticismo que sigue vivo gracias a la ilusión que le ponen a su trabajo este matrimonio utrerano que se ha convertido en un ejemplo casi único en toda la provincia de Sevilla y que nos demuestra cómo en nuestro mundo cotidiano aún pueden subsistir muchos mundos al mismo tiempo.

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Redacción de Utreradigital.com

2 comentarios en ««Videoclub Consolación», el último superviviente de la edad dorada»

  1. Pepe dice:

    «Un modelo de negocio que ha atravesado una profunda crisis en las últimas décadas, primero a causa del surgimiento de internet y las descargas ilegales…»
    Se llama copia privada y se paga un canon por ello. Se paga aunque solo te compres un móvil o un disco duro y no descargues nada.Podríais nombrar tambien los abusos que sufren los videoclubs por parte de SGAE y similares, un dvd de venta al público por 10 € puede venderse al videoclub para alguiler por 80 y más. O el numerito de cobrar canon por los metros cudrados del local en lugar de por catálogo. De las denuncias por tener una tele o una radio puestas hablamos otro día.

  2. Pepe dice:

    El mundo sigue girando, igual que en su momento hubo que legalizar el alquiler de vhs ahora tocaría legalizar las páginas de descargas con sus impuestos y demás.

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