«Nunca me imaginé tener un taller ni dedicarme a bordar profesionalmente»

«Nunca me imaginé tener un taller ni dedicarme a bordar profesionalmente»

La bordadora Inmaculada García-Rayo, con más de dos décadas de trayectoria, es una utrerana dedicada al arte cofrade

Inmaculada García-Rayo (segunda por la izquierda), junto a sus compañeras y al hermano mayor del Redentor Cautivo, en la bendición del techo de palio de la Virgen de las Lágrimas

Durante dos años consecutivos, las hermandades utreranas no pueden salir a recorrer las calles de la ciudad a cumplir sus estaciones de penitencia. Más allá del impacto económico que supone la salida de las cofradías en una ciudad como Utrera, hay otros efectos que no se perciben a simple vista pero que también afectan con fuerza al día a día de la sociedad más cercana. La Semana Santa es el motor de numerosas profesiones artesanas que, sin los encargos que tradicionalmente hacen las hermandades, habrían desaparecido hace varias décadas y que están notando muy de cerca los efectos colaterales de la pandemia.

Doradores, escultores, cereros o bordadores son profesiones que en la tesitura actual se encuentran en peligro de extinción y que sólo podrán seguir adelante en el caso de que las hermandades sigan confiando en ellos para enriquecer y cuidar su patrimonio. Oficios artesanales que no se pueden aprender viendo un vídeo tutorial en YouTube, sino que se aprenden a la antigua usanza, practicando una y otra vez, teniendo la referencia de algún maestro con décadas de experiencia y dedicándoles en definitiva muchísimas horas.

La utrerana Inmaculada García-Rayo trabajó durante muchos años en una farmacia, hasta que el mundo de las hermandades y del bordado se le cruzó en su camino, hace ahora más de dos décadas. Ella es un perfecto ejemplo de profesionales del mundo de la artesanía que están conociendo de primera mano los efectos que la pandemia está teniendo en estos gremios profesionales: «Lo cierto es que el año 2020 nos ha ido bien porque estábamos trabajando en un proyecto como es el techo de palio del paso de la Virgen de las Lágrimas de la hermandad del Redentor Cautivo que nos lo habían encargado previamente, pero en la actualidad el ritmo de trabajo ha bajado mucho, y me he tenido que quedar yo sola de momento en el taller», explica la bordadora.

En circunstancias normales eran tres profesionales y una aprendiz las personas que daban vida al taller de la utrerana, por lo que ahora es ella únicamente la que está afrontando los encargos que llegan a cuentagotas por parte de las hermandades: «La verdad es que echo de menos a mis compañeras», apunta la utrerana.

La historia del comienzo en el mundo artesanal del bordado de Inmaculada García-Rayo está muy vinculada a la hermandad de los Estudiantes de Utrera donde, junto a grupo de mujeres, comenzó a recibir formación en esta artesanía cofrade con el objetivo de mejorar y crear un nuevo patrimonio de este tipo de piezas para la Virgen de las Veredas. Pronto se vio que Inma tenía una mano especial para esta técnica, por lo que casi sin darse cuenta fue progresando, afrontando cada vez trabajos más delicados, hasta que llegó un día en el que dio el salto definitivo: «Comencé haciendo trabajos de manera aficionada, sin cobrar, nunca me imaginé tener un taller ni dedicarme a bordar profesionalmente», confiesa la utrerana.

El primer encargo remunerado, del que la profesional utrerana guarda un recuerdo muy especial, fue una saya de color morado para la Virgen de las Lágrimas y a partir de ahí comenzó una historia de la que continúan escribiéndose numerosos capítulos en la actualidad. García-Rayo pasó en pocos años de ser una aficionada a mostrar sus trabajos en la feria de artesanía cofrade de la Diputación de Sevilla y a tener que contar con más personal en su taller para poder sacar los encargos adelante.

Su definitiva consagración ha llegado recientemente con la finalización de una nueva fase del proceso de renovación del paso de palio de la Virgen de las Lágrimas. Los cofrades utreranos han podido admirar el magnífico trabajo que ha culminado el taller de la artesana local en el techo de palio, que se exponía en la capilla del Cristo de Santiago, del templo del mismo nombre. Se trata del encargo más importante que hasta el momento ha afrontado la utrerana y en el que su taller ha estado trabajando la friolera de cuatro años. Hubiera sido, sin lugar a dudas, el estreno estrella de la Semana Santa 2021, pero por el momento habrá que esperar para poder verlo en la calle. «Ha sido un trabajo complicado, porque los dibujos de Sebastián Martínez Zaya son fantásticos, pero difíciles de adaptar y de tejer por su complejidad. Ha habido ocasiones en las que he llegado a estar una semana entera sin tocar el trabajo porque no me sentía inspirada para plasmar lo que el encargo merecía», apunta la bordadora.

Entre las bambalinas y el techo de palio, la utrerana lleva más de siete años trabajando en el importante proyecto relativo a este paso señero de la Semana Santa de Utrera, que está suponiendo para ella un importante reto profesional en todos los sentidos. No en vano, desde que se presentara el resultado final del techo de palio, reconoce que son varias las hermandades de fuera de Utrera que se han puesto en contacto con ella para interesarse por sus servicios.

Y es que, aunque no se sean visibles a primera vista, son muchos los profesionales del arte sacro que siguen haciendo auténticos malabarismos a día de hoy para que estos oficios centenarios no se pierdan. Además de preservar esa artesanía, se trata de un sector del que dependen puestos de trabajo, personas que en esta tesitura se encuentran con los mismos problemas que el resto de la sociedad. Gremios profesionales que atraviesan actualmente una situación delicada, a los que hay que cuidar para que en años venideros puedan seguir viviendo de sus trabajos y ayudando a que la Semana Santa de Utrera mantenga su esplendor.

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Redacción de Utreradigital.com

Un comentario en “«Nunca me imaginé tener un taller ni dedicarme a bordar profesionalmente»

  1. Jorge dice:

    Enhorabuena por la labor de bordado. Una gran obra

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