FRAGMENTOS DE UNA MUJER (Pieces of a Woman)

Canadá-Hungría 2020 128 min.

Dirección Kornél Mundruczó Guion Kata Wéber Fotografía Benjamin Loeb Música Howard Shore Intérpretes Vanessa Kirby, Shia LaBeouf, Ellen Burstyn, Molly Parker, Iliza Schlesinger, Benny Safdie, Sarah Snook

Carne de festivales y premios europeos, el director húngaro Kornél Mundruczó no oculta su tendencia tangencialmente comercial, patente en el titulado internacional de sus películas, desde aquellas Johanna y Delta que le dieron a conocer, a Jupiter’s Moon que acabó abriéndole las puertas de Hollywood, pasando por Tender Son y White God, todas exhibidas en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. Ahora, en ésta su primera incursión en el cine norteamericano aunque sea con producción veladamente canadiense, comparte titularidad con la guionista Kata Wéber, responsable también de los libretos de las anteriores películas de Mundruczó. Al menos así rezan los títulos de crédito, como un film de ambos. Puede que la mirada de Wéber sobre esta mujer protagonista que vive posiblemente el peor capítulo de su vida, pretenda tener una sensibilidad especialmente femenina, aunque sin embargo no dude forzar algunos personajes, como el de la típica madre dominante y autoritaria que flaco favor hace sin duda al género. Una prima traidora y una matrona imputada no parecen tampoco perlas en la descripción de retratos femeninos, que se completan con una protagonista absorta en su dolor, incapaz de expresarse, de somatizar sus heridas y compartir su trauma ni siquiera con el macho de la función, un pobre diablo al que el guion no parece prestar mucha atención y que adopta decisiones harto incoherentes frente a los sentimientos que previamente ha mostrado. Si algo merece la pena en este melodrama con ínfulas de modernidad, ya patente en una primera media hora de traca, es la interpretación contenida de su protagonista, una Vanessa Kirby en su primer trabajo importante para la pantalla grande, que se alzó por ello con la Colpa Volpi en el Festival de Venecia, así como la entrega absoluta de la legendaria Ellen Burstyn, para siempre la madre de Regan en El exorcista, además de esa Alicia que protagonizó una de las primeras películas de Scorsese, aquí curiosamente productor del film. No está mal la banda sonora de Howard Shore, aunque para ello haya adaptado en diversos pasajes su melancólico concierto para piano Ruin & Memory.

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