El brote en la iglesia palmariana, origen de las duras restricciones en El Palmar de Troya pese a no existir relación con la secta

El brote en la iglesia palmariana, origen de las duras restricciones en El Palmar de Troya pese a no existir relación con la secta

Los «muy pocos positivos» del pueblo tienen una procedencia distinta, algo que no lo ha librado del confinamiento perimetral y el cierre de todos los comercios y bares

El Palmar de Troya es uno de los municipios que, desde el pasado domingo, se encuentra cerrado perimetralmente y con todos sus comercios –salvo los considerados esenciales- y bares cerrados, al tener una tasa por encima de los 1.000 contagios por cada 100.000 habitantes. En concreto, la ratio se ha disparado a 3.248, según los datos de este lunes. A pesar de ello, la realidad es que la localidad vive una situación sanitaria bastante controlada y en poco se parece a lo que las cifras dicen.

Según ha comentado el alcalde de dicha localidad, Juan Carlos González, en declaraciones a COPE Utrera (98.1 FM), «en el pueblo tenemos muy pocos positivos». ¿Dónde están entonces el resto de casos hasta los 77 registrados este lunes? Todos ellos están localizados en la iglesia palmariana, donde se encuentra un brote que ya se ha cobrado la vida de una persona.

Al estar dicha secta situada en El Palmar, sus contagios contabilizan en el cómputo del pueblo, aunque los miembros de aquel colectivo no tengan contacto con el resto de palmareños. Sin embargo, esto no ha sido argumento para evitar las duras restricciones que han entrado en vigor.

Como ha explicado González, «si contáramos solamente el número de casos en núcleo de El Palmar de Troya, la tasa sería diferente» y actualmente no estaría sufriendo las duras medidas restrictivas. «Pero la iglesia palmariana forma parte de nuestro pueblo a efectos de cómputo, y no podemos eliminar su ratio», se lamenta.

Entierro de la persona fallecida por COVID-19 en la iglesia palmariana

Si habitualmente la secta vive aislada del resto del mundo, sin que exista contacto con personas ajenas a dicho colectivo, estos días lo está aún más. Y es que «la iglesia palmariana está cerrada, sin que nadie pueda entrar o salir, en una medida similar a la que se ha adoptado en las residencias de personas mayores».

En este sentido, «estamos tranquilos porque nuestros vecinos no tienen contacto directo con ellos, por lo que los positivos que tenemos contabilizados en el pueblo tienen otra procedencia distinta». Así las cosas, «esperamos que en 15 ó 20 días volvamos a la normalidad en nuestro pueblo».

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