El corazón de Utrera hecho cante para exaltar la Navidad más especial en Consolación [GALERÍA FOTOGRÁFICA Y VÍDEO]

El corazón de Utrera hecho cante para exaltar la Navidad más especial en Consolación [GALERÍA FOTOGRÁFICA Y VÍDEO]

El de este año ha sido, sin duda ninguna, el recital navideño más especial de los nueve que ha organizado la hermandad de los Muchachos de Consolación. El reto no era una cuestión menor: que esa cita con casi una década se existencia se mantuviera en el santuario de Consolación para seguir nutriendo los dos pilares solidarios en los que se sustenta el evento, como son ayudar a la bolsa de caridad de la corporación y colaborar en la restauración del retablo mayor del templo.

A pesar de la pandemia, el edificio que preside la patrona de Utrera volvió a inundarse de la magia que envuelve este acontecimiento navideño. Aunque el santuario contemplaba a pocas personas en su interior, la ilusión se apoderó del recinto y permitió que se viviera una cita que ya forma parte de la historia de la ciudad.

La crisis sanitaria provocada por la COVID-19 ha hecho que el sector cultural sea uno de los más perjudicados. La necesidad de evitar aglomeraciones ha traído consigo durante estos meses que muchas propuestas artísticas tengan que cancelarse. Por ello, la hermandad consideró que lo más oportuno este año era que el recital navideño fuera protagonizado por gente de Utrera, para que pudiera servirle de ayuda.

Y cuando un pueblo como el utrerano rema en la misma dirección, nada puede salir mal. Sobre el altar del santuario se sintió el calor especial que se necesita ahora más que nunca, y fueron cientos, miles, las personas que desde sus casas, o a través del teléfono móvil, tuvieron la oportunidad de recibir el mensaje de esperanza que se proclamaba a los pies de la patrona, gracias a la retransmisión de las televisiones locales.

Uno de los artistas más queridos por su paisanos, David Gutiérrez, fue el encargado de iniciar las dos horas de concierto. Aunque no sea suyo, el villancico «Silencio en el portal» trae su voz a la memoria, porque los utreranos lo tienen asociado a él desde hace muchos años. Y con esa composición fue precisamente con la que comenzó un recital que ofreció a los espectadores la oportunidad de escucharlo cantar a dúo con su amigo Enrique Casellas. Este artista no solo dejó su cante sobre el altar –también interpretó el primer villancico que compuso siendo joven-, sino que él se encargó de exaltar este año la Navidad en Utrera.

En su intervención, Casellas hizo referencia al momento histórico que está viviéndose, asegurando que «cientos de miles de historias se sucederán estos días y nos marcarán de por vida». En este sentido, deseó que «podamos contar a nuestra descendencia que una vez vivimos una Navidad sin abrazos ni besos, sin campanilleros por las calles, sin carteros reales recogiendo las cartas para los Magos de Oriente, sin las reuniones de amigos cantando al Niño Dios,… pero con la misma ilusión de siempre, con los mismos sueños y con más esperanza que nunca». «Nunca tuvo mayor significado el Adviento, ni se esperó con más ganas la venida de un tiempo nuevo», dijo el exaltador.

A lo largo de casi 17 minutos, habló de «la ilusión y la nostalgia» como «dos hermosas princesas que tienen un trono de honor en Navidad». De esos dos sentimientos dijo que en fechas como las que se viven estas semanas «están conquistando Utrera».

La parte centrada en exaltar el nacimiento del Niño Jesús llegó con el acompañamiento del pianista José Alberto Bocanegra, que puso el colchón musical un mensaje que invitó al auditorio a que «soñemos la llegada del Mesías y dejemos atrás nuestra amargura, pues con Jesús nos viene Dios al mundo, cumpliendo profecías y escrituras».

El eco de las palabras de Enrique Casellas resonaron en un santuario con un ambiente muy distinto a lo habitual, más frío que de costumbre por el escaso número de personas presentes –apenas una representación de los patrocinadores-. Su intervención fue la primera que se escuchó en una velada presentada por la periodista Ana González, en la que también actuó Tomás de Perrate, que llegó con su personalísima voz para interpretar –como hicieron todos- dos villancicos, entre ellos las «Matitas verdes» que grabó hace unos años al participar en el desaparecido concierto navideño que ofrecía el Coro Hermandad en el teatro.

José Alberto Bocanegra, como director musical, fue el encargado de dar forma a un espectáculo en el que intervinieron Juan Manuel Ruiz, con el bajo; José Luis Sarmiento, en la percusión; y Pitín Hijo, a cargo de la guitarra, entre otros. Por su parte, la empresa SonoPolo se encargó de dar luz y sonido a una velada que se presentó bajo el título «La esperanza de la Navidad».

Por el altar del templo pasaron más artistas utreranos durante la especial velada, como fue Rosa Marín, entre los cantes de «Sirva tu cuna» y la letra de una nana; y Abel Romano, con sonidos tan tradicionales como los de «A Belén, pastores», «Los peces en el río» y «Hacia Belén va una burra». Por su parte, Mari Peña –acompañada por la guitarra de Antonio Moya- protagonizó uno de los momentos más especiales de la noche, al interpretar un muy flamenco «Ave María» de Schubert, dedicado a la Virgen de Consolación. No serían los únicos versos consagrados a la patrona, porque Manuel de Angustias también le cantó el «Virgen Divina» que grabó en 2007, con motivo del quinto centenario de la llegada de «la del barquito en la mano» a Utrera.

Pero si mágica fue la noche, más especial fue incluso el colofón a esta cita. Con todos los artistas sobre el altar pudo escucharse la popular «Plegaria» a la Virgen de Consolación, que compusiera el recordado Enrique Montoya. Las letras de este cante, siempre emotivas, resonaron aún con mayor sentimiento en un momento crucial como el que se vive en la historia, un instante en el que, como siempre, el pensamiento y las oraciones de los utreranos se ponen de manera permanente ante Ella.

 

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