La antigua estación de tren de El Coronil, una parada con destino a ninguna parte en la línea de Utrera a Morón

La antigua estación de tren de El Coronil, una parada con destino a ninguna parte en la línea de Utrera a Morón

En mitad de la nada, en una llanura interminable a una decena de kilómetros de El Coronil y muy cerca de la base aérea de Morón de la Frontera, se encuentran las ruinas de lo que en su día fue la estación de tren de aquella localidad.

El paraje devuelve en la actualidad los ecos de un pasado lleno de viajes, de idas, de venidas y de carga de mercancías, de una línea férrea que comenzó a construirse en 1860 y que inició su andadura oficialmente en 1864. Parece que desde sus inicios, ese tren que estaba destinado a llevar la riqueza a todos los municipios del entorno, nació gafado, por lo que su supuesta escasa rentabilidad provocó que dejara de funcionar para viajeros en el año 1967. Hasta el año 1984 continuó llevando mercancías –principalmente la famosa cal que partía desde Morón-, hasta que en 1999, como en un intento de borrar todos los vestigios posibles, hasta se retiraron las vías.

Una compañía inglesa, «The Utrera and Morón Railway», fue la encargada de construir este trazado, teniendo inicialmente el tramo de Utrera a Morón de la Frontera un presupuesto de algo más de tres millones de pesetas. En sus primeros años, el entusiasmo fue la nota común en todas las localidades que se veían afectadas por esta línea, que veían en el tren un claro signo de progreso para sus maltrechas economías domésticas. En su primer año de funcionamiento, los trenes que hacían estos trayectos contabilizaron 11.000 viajeros, mientras que en 1872, ya se habían montado en estas máquinas de hierro más de 100.000 personas.

Todo ello contrasta con la triste imagen que presenta en la actualidad la estación de tren de El Coronil, que aparece parcialmente destruida, y repleta de pintadas y grafitis en la mayoría de sus estancias. Son pocos los vestigios que sirven para indicar que este edificio en mitad de la nada, que parece como una especie de parada con destino a ninguna parte, fue en su día una estación de tren, en la que se paraban, bajaban y subían tanto viajeros como mercancías. Apenas es posible intuir todavía la ventanilla que hacía las veces de taquilla para comprar los billetes, los andenes y el azulejo con fondo azul en el que se indica el nombre de la parada.

En el año 1941, la gestión de esta línea pasó a ser asumida por Renfe, y ya a mediados de los años 50 del pasado siglo XX, el tren que partía de Sevilla con dirección a Morón de la Frontera, tardaba unas dos horas en realizar este trayecto, teniendo parada en Utrera, La Trinidad, El Coronil, los apeaderos de Aeródromo y el Hornillo.

A pesar de que durante décadas la línea fue usada por numerosos viajeros, ayudó al desarrollo de las economías de los municipios del entorno y sirvió para un destacado uso industrial, poco a poco fue perdiendo rentabilidad para ir cayendo en un escandaloso abandono, que terminó siendo el final de este «tren de la cal», sobre el que tantos recuerdos tienen utreranos, molareños, coronileños y moronenses. Una línea férrea que parece en cierta manera que quiso ser borrada de manera radical del mapa ya que, al eliminar las vías, ni siquiera se impulsó un proyecto de construcción de vía verde, tal y como se hizo con la línea que unía Puerto Serrano con Olvera, donde el tren nunca llegó a funcionar y que en la actualidad se ha convertido en un indudable recurso turístico.

De esta manera, donde se podría encontrar un camino repleto de ciclistas, senderistas y amantes de la naturaleza, donde la propia estación de El Coronil podría servir como punto de descanso o centro de interpretación, sólo nos queda en la actualidad el silencio y los ecos de ese antiguo «tren de la cal» que un día llevó la riqueza y la alegría a estos olvidados y sacrificados pueblos y que poco a poco se permitió que cayera primero en el abandono y finalmente en el más absoluto de los olvidos.

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