«Si hay que cambiar la carrera oficial, se hará»

«Si hay que cambiar la carrera oficial, se hará»

Javier Aguilar afronta el reto de presidir el Consejo de Hermandades tras la celebración de unas elecciones adelantadas

El Consejo Local de Hermandades y Cofradías de Utrera va a iniciar una nueva etapa de la mano de Javier Aguilar. Él ha sido elegido para que presida dicha institución religiosa durante el próximo cuatrienio, formando parte de una junta superior en la que trabajará con Juan Apresa, como vicepresidente; Encarnación Lucenilla, en el cargo de secretaria; y Francisco Jesús Salguero, en el papel de tesorero. Si no hay ningún contratiempo, se espera que tomen posesión el 29 de noviembre, en el transcurso de la apertura del curso cofrade que cada año se celebra coincidiendo con el primer domingo de Adviento.

– ¿Qué le llevó a dar el paso adelante y presentar su candidatura?

Recibí una llamada telefónica de algunos cofrades utreranos proponiéndome que encabezara una candidatura de consenso. Me sorprendió bastante, pero lo hablé con la familia y di el paso adelante porque me daba mucha pena que Utrera, teniendo la importancia que tiene en el ámbito cofrade, no tuviera candidatos para el Consejo de Hermandades. Nunca he tenido intención de competir con nadie pero, antes de que se tuviera que nombrar una gestora, decidí presentarme.

– ¿Por qué cree que no había candidatos? ¿Considera que falta compromiso en el mundo cofrade?

Es necesario que nos comprometamos. Los cofrades, ante todo, somos cristianos. El cofrade, como cristiano que es, ha de ser una persona comprometida con su fe, con la Iglesia y, en este caso, con el conjunto de hermandades. Tenemos que dar ejemplo de compromiso.

– A usted se le vincula especialmente con la hermandad de la Trinidad, pero háblenos de su vida cofrade…

La hermanad de la Trinidad es la de mi familia pero, por diversas circunstancias, a los 12 años decidí también hacerme hermano de la hermandad del Silencio. A la Trinidad regresé cuando falleció mi padre y se le hizo un homenaje, a raíz de lo cual me fui involucrando más y formé parte de diversas juntas de gobierno hasta que lo dejé cuando me fui a vivir a Sevilla. También he estado vinculado a la hermandad de la Virgen de Consolación, habiendo participado en una junta de gobierno; y a la hermandad del Rocío, en sus orígenes. En Sevilla soy hermano de Pasión y Muerte, y de l Sagrada Mortaja, y estuve especialmente vinculado a la Reina de Todos los Santos.

– ¿Ha sido difícil encontrar a las otras tres personas que también forman parte de la junta superior que va a presidir?

No ha sido fácil. Yo tenía claro que quería que hubiera una mujer, y también que estuvieran representadas las hermandades de penitencia, gloria y sacramentales. Asimismo, más allá de fuéramos amigos, quería que fueran personas cercanas a la vida de la Iglesia para, entre todos, poder proyectar a los demás que formamos parte de unas agrupaciones de fieles que han de estar, ante todo, cercanas a la Iglesia. A todos ellos les agradezco su disposición.

– Imagino que antes del cabildo de elecciones, ha tenido la oportunidad de hablar con los hermanos mayores o, al menos, con algunos de ellos. ¿Qué le han transmitido?

He podido hablar con algunos de ellos y me han mostrado su agradecimiento por haberme presentado. También me han felicitado por el grupo de personas que nos hemos reunido para integrar la junta superior.

– La pandemia de COVID-19 ha arrasado con todo a su paso, afectando también a los actos de las hermandades y a la vida diaria de las cofradías. ¿Cómo puede influir esta situación en caso de prolongarse el año que viene?

La pandemia nos cogió por sorpresa y no pudimos reaccionar a tiempo. Pero para el próximo año, sabiendo que no va a haber tampoco desfiles procesionales, será necesario que nos reinventemos para que podamos vivir la Semana Santa desde otra perspectiva. Esta situación, además, también está afectando económicamente al día a día de las hermandades, debido a los menores ingresos; pero también a numerosas personas y sectores que trabajan en torno a las cofradías.

– Su llegada a la presidencia del Consejo se produce como resultado de unas elecciones anticipadas debido a las discrepancias originadas a nivel interno como consecuencia de la ampliación de la carrera oficial. Parece que le gustan los retos…

Cuando dije que iba a presentarme para presidir el Consejo, me comentaron que estoy loco. Sin embargo, yo me dejo guiar por el corazón y por la llamada del Señor. La nuestra no es una candidatura de amigos, sino de personas comprometidas, que se implican. Y ahora más que nunca hace falte una junta superior formada por personas que se impliquen en el día a día, y en la solución de los problemas que pudieran existir.

Me preguntan cuál es el proyecto con el que yo llego al Consejo de Hermandades. Yo quiero que haya un punto de inflexión y que se recapacite. Durante el primer año queremos escuchar a las hermandades para conocer lo que nos tienen que decir, qué quieren que sea el Consejo, y empezar a construir a partir de ahí. El Consejo de Hermandades tiene que renovarse, incluso en sus propios estatutos, que se han quedado obsoletos.

Yo me pongo a disposición de cada hermano mayor para reunirnos, conversar y conocer sus ilusiones. De la información que recibamos, haremos un planteamiento que abarque las inquietudes de las hermandades.

– Se interpreta, por tanto, que no trae un proyecto se carrera oficial debajo del brazo, sino que quiere escuchar las propuestas de las hermandades…

No podemos trabajar sin escuchar lo que quieren. Hay que sentar unas bases en la carrera oficial para que, una vez que se apruebe, no haya que estar modificándola todos los años. Este primer año no va a haber Semana Santa, pero la carrera oficial será la que es actualmente mientras no se decida otra cosa. Si hay que cambiarla, se hará teniendo en cuenta varias circunstancias: es necesario saber qué quieren las hermandades, después hay que intentar homogeneizar las necesidades que plantean, y hay que tener en cuenta todos los aspectos relacionados con la seguridad ciudadana. Al formar parte del Consejo de Hermandades, no puede ir cada uno por donde quiera, sino que es preciso regirse por lo que se dictamine en el pleno y, si alguien no quiere pertenecer al Consejo, que no lo haga.

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