Un utrerano de adopción que ha recorrido medio mundo dando clases para la Escuela Internacional de Osteopatía de Madrid

Un utrerano de adopción que ha recorrido medio mundo dando clases para la Escuela Internacional de Osteopatía de Madrid

Francisco Miguel Cocera es fisioterapeuta y osteópata, habiendo atendido a miles de personas por su centro de Utrera, una ciudad a la que llegó hace 17 años

A comienzos del siglo XXI, concretamente en el año 2003, Francisco Miguel Cocera llegaba a Utrera, ciudad que desde entonces se convertía en su nuevo hogar, el lugar donde han nacido sus hijas, el rincón en que se siente en casa y donde puso en marcha su conocido centro de fisioterapia y osteopatía. Unas instalaciones por las que han pasado desde entonces miles de personas.

Cocera iba para dentista, pero el destino quiso hacerle un guiño que lo llevó directamente a la profesión que desempeña ya desde hace más de dos décadas. «Cuando era adolescente era un apasionado del baloncesto, y en una ocasión antes de un partido crucial, me lesioné en un tobillo, por lo que recurrí a un profesional para que me tratara, ya que pensaba que no iba a poder jugar ese encuentro», un momento en el que este utrerano de adopción reconoce que «me quedé impresionado de cómo milagrosamente mi lesión mejoró, por lo que la vocación para convertirme en fisioterapeuta y osteópata apareció en mi vida».

Este profesional, que impulsó en su momento un centro de atención al costalero dentro de su clínica de Utrera para tratar todo tipo de lesiones y ofrecer consejos, tiene muy claro que en la actualidad tanto «la fisioterapia como la osteopatía ya no son ningún lujo», tal y como han sido consideradas en otros momentos «son una auténtica necesidad», en un proceso de aceptación en la sociedad para el que asegura que «también ha ayudado mucho el mundo deportivo profesional, donde estas disciplinas se han convertido en fundamentales».

En la actualidad, Francisco forma parte de la Escuela Internacional de Osteopatía de Madrid, un organismo para el que ha impartido clases de formación para profesionales de medio mundo, recorriendo en los últimos años más de 40 países. A la hora de decidir con los rincones que se queda, asegura que le resulta difícil quedarse con algo en concreto ya que, por ejemplo, «sorprende lo abiertos que son en la intimidad los rusos, me encanta la forma que tienen de vivir en las calles los brasileños o lo maravillosa que es la comida mexicana». Cocera asegura ser muy consciente «de que soy un auténtico privilegiado por poder haber conocido gracias a mi trabajo todas estas culturas».

Como ha ocurrido con la actividad de tantos profesionales, la declaración del estado de alarma y la pandemia provocada por el coronavirus ha supuesto un parón en la frenética actividad de este fisioterapeuta y osteópata, quien explica que «hacía más de una década que no dormía tantas noches seguidas en mi casa en Utrera, pero he estado encantado de poder pasar el confinamiento en mi ciudad de adopción».

Este sector de la medicina ha ido retornando también a la nueva normalidad, y es que como apunta Cocera «los pacientes iban necesitando la vuelta a la actividad, porque había muchos tratamientos postquirúrgicos y otros con dolencias crónicas que precisaban sus tratamientos». Un periodo en el que, a pesar de lo que se pudiera pensar, debido al descenso de la actividad profesional de muchas personas «en algunos casos los niveles de estrés y ansiedad se han disparado debido al confinamiento y han aparecido también nuevas dolencias relacionadas con las horas que muchas personas han pasado teletrabajando».

Redacción

Sobre Redacción

Redacción de Utreradigital.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *