Mermelada de calabazas keniatas, principal novedad en el obrador de las Madres Carmelitas

Mermelada de calabazas keniatas, principal novedad en el obrador de las Madres Carmelitas

Las religiosas utreranas mantienen la venta de sus populares dulces para poder afrontar las necesidades que tienen

Adentrarse en el convento de la Purísima Concepción supone acceder a la «Casa de Dios y puerta del Cielo». Así reza sobre el dintel de la puerta de este recinto en el que viven las Madres Carmelitas, una congregación religiosa muy querida entre los utreranos. Junto a los bienes espirituales que aportan a la sociedad, los ciudadanos tienen también la oportunidad de degustar los manjares que preparan en su obrador.

Además de hacer disfrutar a los paladares, adquiriendo los dulces que elaboran estas monjas también se ayuda a cubrir las necesidades que presentan en el convento y se colabora con la atención que prestan a quienes lo precisan. En una época como la actual, los recursos se han visto reducidos, por lo que la venta de los productos se ha convertido en una de las principales vías de ingresos.

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Muestra de algunos de los productos elaborados en el convento

Así, quienes acuden al torno del convento pueden encontrar productos como carne de membrillo, mermelada de calabaza o incluso una realizada con «mongú», que es otro tipo de calabaza con origen keniato, cuyas semillas han traído hasta Utrera para cultivarla en sus instalaciones. Pero también están disponibles dulces como el bizcocho tradicional, u otros de limón, coco, frutas o almendras; las magdalenas; el almendrado de chocolate; los rosquitos; las tortitas; las sultanas; y los pestiños, entre otros.

Es habitual que los productos que elaboran las Madres Carmelitas estén presentes en la exposición de dulces de los conventos de clausura de Sevilla y su provincia, que tiene lugar cada año en el Real Alcázar de la capital hispalense. Sin embargo, la situación sanitaria actual ha llevado a la cancelación de este evento, lo que también hace mermar la venta de dichos manjares.

La priora de las Madres Carmelitas agradece a los utreranos el apoyo que le brindan

En cualquier caso, el torno del convento utrerano se mantiene abierto todos los días, de lunes a domingos, de 9.00 a 13.00 y de 16.30 a 18.00 horas, salvo si coincide con el horario de las eucaristías –los domingos, a las 12.00 horas; y los lunes, a las 10.00 horas-.

Como es habitual, desde el otro lado de la reja de la clausura llegan siempre palabras de afecto, de cariño y de gratitud. De hecho, la priora del convento, Sor Rosa María Nduku, ha querido agradecer a los utreranos «por todo lo que colaboran con nosotras, ya que estamos recibiendo ayuda incluso de las personas más pobres». Asegura, en declaraciones a Utrera Digital, que «sentimos el cariño, aunque ahora estemos más alejados por la pandemia. Días mejores llegarán. Un abrazo fuerte para cada utrerano».

 

 

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