«La historia de mi abuela es un brote de esperanza frente a la pandemia»

«La historia de mi abuela es un brote de esperanza frente a la pandemia»

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La utrerana Victoria Hidalgo, a punto de cumplir 104 años, lleva casi un cuarto de siglo en el geriátrico de La Mulata, donde se infectó y ha logrado a superar la COVID-19

La historia de Victoria Hidalgo ha llamado la atención de muchas personas. A sus 103 años, esta utrerana se infectó de COVID-19 en el geriátrico de La Mulata –donde ingresó hace 24 años-, pero ha logrado superar la enfermedad y ya se encuentra plenamente recuperada.

Su familia ha querido dar a conocer el caso de «Vicky», como la conocen sus amigos, para que sea «un brote de esperanza frente a la pandemia». Así se ha expresado su nieto, Juan Antonio Henares, quien ha explicado en COPE Utrera (98.1 FM) que conocieron la infección por coronavirus el pasado 10 de septiembre. Afortunadamente, según ha contado, Victoria no padeció síntomas graves de la enfermedad, ya que únicamente tuvo que lidiar con una importante bajada del ritmo normal de sus pulsaciones y algo de falta de oxígeno, por lo que tuvo que utilizar un respirador.

Una historia que lógicamente tenía en vilo a toda la familia y a todos los trabajadores de la residencia ya que, debido a su especial carácter y al hecho de que prácticamente ella y su marido fueron de los primeros inquilinos en este servicio, es una persona a la que todos quieren mucho, con una personalidad irrepetible que se hace querer. «Ya nos han comunicado desde la residencia que está muy bien, muy contenta, en su habitación, cantando y con muchas ganas de vivir. Incluso los trabajadores de la residencia nos han mandando vídeos en los que la hemos podido ver cantando y comiendo», cuenta el nieto.

Cuando ingresó en el centro ella se encontraba bien de salud, pero quiso emprender este camino para acompañar a su marido, Julián Henares, demostrando que el amor es la fuerza capaz de mover todas las cosas en este mundo. Victoria nació en La Roda de Andalucía en 1916, y llegó a Utrera acompañada de su marido, que era militar y llegó a esta ciudad como su último destino profesional, después de vivir varios años en Cádiz. Tuvo cinco hijos, tres mujeres y dos hombres, y cuando hace unos años en una entrevista le preguntaban como ha sido su vida respondía con total normalidad: «He tenido una vida muy normal, lo que sí es que soy muy coqueta y siempre me ha gustado ir guapa. No salgo de casa sin pintarme los labios, y ahora sigo pintándomelos. Tener una vida tranquila es el secreto de la longevidad».

Este es precisamente uno de sus principales secretos ya que, a pesar de seguir cumpliendo años, nunca ha dejado de arreglarse y de encarar con alegría cada día de su vida, lo que le ha hecho vencer siempre la partida contra el tiempo. «Además, creo que tiene una genética fantástica, porque hay otros miembros de la familia a los que les pasa exactamente igual», ha explicado su nieto, quien asegura que toda la familia «estamos muy emocionados desde que nos comunicaron que la prueba había dado resultado negativa».

En este sentido, Henares ha querido lanzar un mensaje de esperanza en esta situación, afirmando que «la historia de mi abuela debe de servirnos para encarar con fuerza este momento delicado que estamos viviendo». También ha reconocido que el comportamiento del personal de la residencia de mayores de La Mulata –gestionada por el Grupo Reifs- ha sido en todo momento «fantástico, ya que nos han mantenido completamente informados de todo, hemos recibido comunicaciones diarias del estado de mi abuela y nos han enviado también vídeos».

Sin lugar a dudas, Vicky representa la esperanza en la lucha contra esta enfermedad que se ha convertido en pandemia y que se ha cebado de una manera especialmente cruel con el sector de los mayores, dejando un reguero de desgracia en numerosas residencias del país, poniendo en riesgo el patrimonio más importante que tiene una sociedad: sus mayores.

Desde que se conoció en la propia residencia de ancianos de Utrera que Victoria Hidalgo había contraído el virus, todos los trabajadores y el resto de los residentes tenían el corazón en un auténtico puño, ya que después de tantos años en esta instalación se ha convertido por pleno derecho en una de las inquilinas más ilustres. Corría el año 1996 cuando Victoria y su difunto marido Julián Henares ingresaron en esta residencia. «Mi abuelo era un hombre un poco grueso, por lo que cuando comenzó a tener problemas de movilidad en casa, decidió por sí mismo que lo mejor era entrar en la residencia, para así complicar la vida lo menos posible a sus hijos», explica Juan Antonio Henares, quien puntualiza que, además, «la sorpresa llegó para toda la familia cuando mi abuela también quiso acompañarle, por lo que los dos casi inauguraron esta residencia y desde entonces la residencia se ha convertido en la casa de mi abuela».

Una historia de fuerza, de superación, que muestra cómo es posible sobreponerse a las dificultades por muy negro que se pinte el panorama. En este sentido, el nieto de Victoria está convencido de que «la historia de mi abuela, en un momento tan triste como el que estamos viviendo actualmente, es un auténtico brote de esperanza». Por ello, con el objetivo de que la historia se conozca y sirva como un balón de oxígeno para seguir adelante, la familia ha entregado sendas cartas de agradecimiento tanto a la dirección de la residencia de mayores como al alcalde de Utrera, José María Villalobos.

Debido a las medidas de seguridad ocasionadas por la alta capacidad infectiva del coronavirus, la familia todavía no ha podido ver en persona a Victoria aunque, de una manera u otra, su nieto está convencido de que «el 23 de diciembre vamos a poder celebrar seguro su 104 cumpleaños».

Redacción

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Redacción de Utreradigital.com

Un comentario en “«La historia de mi abuela es un brote de esperanza frente a la pandemia»

  1. Utreranoxelmundo dice:

    Bjenos dias, ya es la segunda vez que veo esta noticia. No puede llevar esa señora casi un cuarto de siglo en el geriatrico de la mulata cuando no lleva ni 20 años en funcionamiento

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