Utrera, segundo municipio de la provincia con mayor número de monumentos declarados Bien de Interés Cultural

Utrera, segundo municipio de la provincia con mayor número de monumentos declarados Bien de Interés Cultural

Comparte esta noticia:

Los utreranos pasean todos los días a los pies de auténticas maravillas arquitectónicas. El ritmo de vida que llevamos, marcado en muchas ocasiones por las prisas y el estrés, provoca que en demasiadas ocasiones los propios ciudadanos no sean conscientes de que viven en una de las ciudades más monumentales de toda Andalucía occidental, que cuenta con 19 hitos que tienen la máxima catalogación patrimonial y que están considerados como Bien de Interés Cultural (BIC), por lo que se antoja como tarea de todos que sigan brillando en el futuro con la misma luz.

Si elaboramos un ranking provincial, Utrera se encuentra en la segunda posición, justo por detrás de Carmona, que cuenta con 26 monumentos con esta etiqueta; y en tercera posición se sitúa la localidad de Écija, con 16 BIC. Todo ello en una provincia como es la de Sevilla, que posee una importantísima riqueza patrimonial, con 363 BIC.

Cada utrerano puede tener su propia clasificación a la hora de elegir los rincones y monumentos más bellos de su ciudad, en la que en muchas ocasiones influirán cuestiones personales y sentimentales. Más allá de los recuerdos que están ligados a cada uno de los monumentos, que uno de estos inmuebles sea considerado como BIC no es más que una figura jurídica cuyo principal objetivo es la protección a todos los niveles del citado monumento. Al convertirse en un BIC, estos edificios pasan directamente a ser de dominio público, teniendo por tanto la administración la obligación de protegerlos y conservarlos.

En cuanto a los monumentos de Utrera que tienen esta catalogación, hay que reseñar que el primero que fue protegido con esta etiqueta fue el puente romano de Las Alcantarillas, que se convirtió en BIC en el año 1931. Se trata de una obra arquitectónica que mandó construir el emperador Augusto en el siglo I a.C., y a la que realmente tampoco le ha servido de mucho contar con este grado de protección, ya que lleva muchos años abandonada a su suerte, habiendo sido víctima de desafortunadas restauraciones y prácticamente escondida entre jaramagos y vegetación. Muy cerca de esta infraestructura por la que muchos utreranos transitan casi sin darse cuenta, se encuentra otro de los BIC utreranos más antiguos, como es la fortaleza de Las Alcantarillas –también conocida como el castillo de Diego Corrientes-, que cuenta con esta catalogación desde el año 1949.

Esta última fecha fue también el momento para declarar el valor artístico de otros enclaves importantes de la localidad como el recinto amurallado de Utrera –con el Arco de la Villa como principal vestigio-, el castillo y el antiguo cuartel de caballería.

Capítulo aparte merecen el sistema de torres defensivas que integran la denominada «banda morisca»: la Torre del Águila, Torre del Bollo, Torre Lopera, Torre Alocaz, Torre La Ventosilla, Torre de Troya y Torre Matrera. Todas ellas cuentan con la catalogación de BIC, siendo con mucha distancia los monumentos que peor están conservados, llegando algunos de ellos –como es el caso de la Torre de la Ventosilla-, a desaparecer. En la actualidad, tanto la Torre del Águila como la de Lopera se encuentran en la denominada lista roja del patrimonio, ya que su descuido y mal estado hacen temer su desaparición, con lo cual se pone de manifiesto que la catalogación como BIC no sirve como receta infalible a la hora de conservar los retazos de historia en forma de monumentos.

Dentro del apartado de monumentos más conocidos por los utreranos al encontrarse en el corazón de la localidad, hay que decir que el BIC más veterano es la iglesia de Santiago el Mayor, que cuenta con este privilegio desde el año 1976. Para los más morbosos, hay que decir que lo consiguió antes que la iglesia de Santa María de la Mesa, que no lo logró hasta el año 1979.

Es curioso también el caso que representa la Casa Surga, catalogada como BIC desde el año 1977, gracias principalmente a una campaña iniciada por el añorado cronista local Manuel Morales quien, viendo el deterioro que a marchas forzadas estaba sufriendo la casa, marcado además por un creciente expolio, tocó las teclas adecuadas para que este magnífico ejemplo de arquitectura civil del siglo XVIII contara con la máxima protección. Gracias a esta catalogación, no se perdió el inmueble de manera íntegra, y hoy puede ser disfrutado por los ciudadanos tras una innovadora restauración. Otros BIC importantes son el santuario de Consolación, que cuenta con este privilegio desde 1982; y la iglesia del convento de las Madres Carmelitas, catalogada en 1978.

A pesar de que desde el punto de vista burocrático comenzó a moverse en los despachos en el año 1982, en 2002 llegaba el BIC más reciente de cuantos existen en la ciudad, tratándose concretamente del conjunto histórico de Utrera, que cuenta con este privilegio al concentrar numerosos monumentos y enclaves con un valor incalculable.

Además de todos estos monumentos, hay otros enclaves de Utrera que tienen el máximo grado de protección en el plan especial de protección del casco histórico, que son BIC propuestos para incoar como es el caso de la iglesia de San Francisco, la Fuente de los Ocho Caños, capilla de San Bartolomé, iglesia de Los Dolores, la capilla del Hospital de la Santa Resurrección, el ayuntamiento o la antigua casa de los Cuadra. Y es que la historia de Utrera, y su posición geográfica privilegiada –que la convirtió en un lugar de paso obligado para todos aquellos que embarcaban en las naves en dirección al nuevo mundo-, han servido para que en la actualidad podamos disfrutar algunos de los BIC más singulares de la provincia de Sevilla.

Redacción

Sobre Redacción

Redacción de Utreradigital.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *