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Los bares de Los Molares deciden echar el cierre para atajar el preocupante incremento de los contagios

La situación sanitaria en Los Molares ha pasado de ser envidiable, al estar durante muchos meses sin la presencia de la COVID-19, a alcanzar ahora unos niveles de afectados que ya son preocupantes. Eso ha llevado al sector de la hostelería a tomar una decisión inédita: echar el cierre para frenar el ritmo de contagios.

El alcalde, José Veira, ha reconocido que los datos que se manejan son «muy preocupantes, muy alarmantes», ya que la tasa de contagios se ha disparado hasta alcanzar este lunes los 862 por cada 100.000 habitantes -y este martes ha vuelto a subir a 920-. Ante este escenario, los responsables de los bares y restaurantes del municipio han acordado cerrar sus puertas desde este miércoles hasta el martes 13, manteniendo solamente el servicio a domicilio.

«La decisión no ha sido fácil, ha sido muy debatida. Es difícil para todos, pero sobre todo para ellos y sus trabajadores, que otra vez van a notar las pérdidas de estos días en sus economías familiares», ha comentado el regidor molareño, quien ha asegurado que esa medida «debe contar con la alabanza de todo el municipio». Por ese motivo, ha pedido la colaboración de los ciudadanos para que, en la medida de lo posible, realicen encargos desde los hogares.

A pesar de la medida que se va a implantar en Los Molares, su alcalde considera que «los focos de los contagios no están en los bares, sino en las reuniones familiares, donde se relajan las medidas de distanciamiento y el uso de las mascarillas». En este sentido, ha puesto de manifiesto que «de nada sirve» que los establecimientos hosteleros cierren «si no nos concienciamos y hacemos todo lo que esté en nuestras manos para evitar la propagación del virus». Por ello, ha reclamado a los molareños que reduzcan al máximo las reuniones, y que se limiten exclusivamente a los convivientes.

Ya el pasado viernes, José Veira se mostró preocupado por la situación en la que se encontraba el municipio, cuando aquella jornada superó la tasa de 500 contagios por cada 100.000 habitantes. Pocos días después, la cifra se ha disparado aún más: «no solo se están detectando positivos entre contactos estrechos de quienes se habían infectado, sino que están apareciendo nuevos focos». Eso ha llevado a que el regidor local exprese insistentemente la necesidad de limitar los contactos para frenar la propagación de la COVID-19 en dicha población.