Un canto al amor de Utrera hacia su Virgen de Consolación

Un canto al amor de Utrera hacia su Virgen de Consolación

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Utrera se ha reencontrado un año más con su historia. Los utreranos han acudido nuevamente a su cita con la Virgen de Consolación. Como si el calendario se detuviera cuando llega el 8 de septiembre, como si el tiempo quisiera pararse en aquella antigua «ermita de los monjes», y a pesar de las complicaciones generadas por la pandemia, «la del barquito en la mano» protagonizó de nuevo la jornada en la que la Iglesia celebra la Natividad de María.

Muchos menos han sido los peregrinos que este verano han recorrido los caminos que llegan a Consolación, pero las oraciones se han multiplicado ante Ella. Y entre quienes han acudido a Utrera, a postrarse a los pies de su patrona, ha estado el cardenal Carlos Amigo Vallejo, una figura fundamental en la promoción de la devoción a esta Virgen desde aquel recordado año jubilar de 2007.

El arzobispo emérito de Sevilla fue el encargado de presidir la tradicional Función Solemne Concelebrada, que marca el momento más importante el día en el municipio. Aunque con un santuario mucho más vacío de lo habitual, para cumplir con el aforo establecido y minimizar el riesgo de contagios, el prelado dedicó su homilía a exaltar la figura de María. Su intervención fue un canto de alabanza a la Virgen de Consolación y a su indisoluble relación con la ciudad de Utrera.

«Danos consolación para consolar. Danos lo que necesitamos para dárselo a los hermanos que lo necesitan más que nosotros. Necesitamos consuelo porque no pocas son las tristezas que nos acompañan», pidió Amigo Vallejo ante la patrona. También del papel de María como Madre y de los «grandes regalos» que ofrece la Virgen -«la esperanza y la misericordia»- habló durante su intervención.

De igual modo, dijo que «Utrera no es solo el lugar donde se ha nacido. Utrera es algo inseparable de la Virgen de Consolación, es el amor a la Virgen María, que pasa de generación en generación. Utrera es la escuela donde se nos ha enseñado tantas veces a amar sinceramente a la Santísima Virgen María».

Las palabras de Carlos Amigo resonaron en un templo que, durante toda la jornada, recibió la visita de utreranos y visitantes. De esta forma se ponía el colofón a unas fiestas patronales que siempre serán recordadas por el especial desarrollo que han tenido: sin coches de caballos ni farolillos, sin algarabía ni bullicio por las calles del recinto ferial,… pero con la Virgen de Consolación en el horizonte permanente de una ciudad que ahora más que nunca pide su intermediación.

 

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Redacción de Utreradigital.com

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