El barquito de la Virgen de Consolación, una pieza única en todo el mundo

El barquito de la Virgen de Consolación, una pieza única en todo el mundo

Corría el año 1579, quizás uno de los momentos de máximo esplendor de la Carrera de Indias, cuando el comerciante Rodrigo de Salinas, ante notario y con la presencia de nada más y nada menos que de un centenar de frailes mínimos, regalaba a la patrona de Utrera el famoso barquito de cristal de oro y roca que desde aquel momento pasó a convertirse en su principal atributo. Una pieza que, más allá de su valor material, cuenta con una importancia histórica fuera de toda duda, ya que en cierta manera es la única embarcación de aquella época que ha llegado hasta nuestros días porque, aunque sea una especie de perfumero, estaba labrado siguiendo al detalle la forma en la que se hacían los barcos en el siglo XVI, por lo que sirve como una especie de guía para conocer como eran los inolvidables navíos que conquistaron un nuevo continente.

Los detalles que conocemos en la actualidad de esta auténtica joya, sin la cual es imposible entender a la Virgen de Consolación, se los debemos a las investigaciones que en las últimas décadas ha llevado a cabo el historiador Julio Mayo quien, de una manera contundente, asegura que el barquito «es una pieza que por sí sola tiene una potencia tremenda, es única en España y en todo el mundo, tanto por la fecha en la que se labró, por la calidad del oro con el que está hecha y, sobre todo, por lo que representa desde el punto de vista histórico».

«Es el símbolo más representativo del momento en el que surge Consolación, es el elemento o atributo que terminó definiendo iconográficamente a la imagen», explica Julio Mayo, quien precisa que «poner en la mano de la Virgen este transporte es simbolizar el éxito comercial de los mercantes». Aunque en muchas ocasiones la Virgen de Consolación alcanzó la fama de milagrosa, ya que fueron muchos los marinos que invocaban esta advocación cuando tenían que enfrentarse a tempestades en mitad del océano, el regalo del barquito a la patrona está más relacionado con el éxito comercial de estas travesías. En cierta manera fue un regalo de un rico comerciante, que de esa manera agradecía a la Virgen de Consolación la protección de las empresas comerciales que llegaban desde el Nuevo Mundo.

La Virgen de Consolación «era una Virgen que contaba con una importante devoción por parte de la marginalidad de la sociedad y que, a partir del siglo XVI, se convirtió en la Virgen de los marinos y de los mercantes que se encomendaban a Ella para asegurarse el éxito comercial de sus expediciones. La Virgen protegía las mercancías para que llegaran a buen puerto». Así, el barquito de la Virgen de Consolación, más allá de su belleza y valía como pieza artística, es el principal vestigio de ese carácter marinero que la iba a marcar para siempre.

Rodrigo Salinas fue un comerciante y aventurero que se hizo rico gracias a los diferentes viajes que realizó para cruzar el océano Atlántico y, en señal de agradecimiento eterno a su mayor protectora, la Virgen de Consolación, decidió regalarle esta verdadera joya. Como dato curioso, este barquito único –ideado para ser un perfumero- estaba inicialmente diseñado para colgar de la imagen y fue a partir del siglo XVII cuando pasa a la mano de la Virgen, tal y como lo vemos hoy en día.

Y es que la historia de Consolación está repleta de auténticos tesoros, comenzando por la antigua romería que congregaba a tantas personas, continuando por su mágico santuario, el fantástico retablo que ha vuelto a lucir con todo su esplendor y, por supuesto, el barquito, una joya única en su género, testigo de la época dorada de esta Virgen que se hizo marinera gracias al éxito de aquellos comerciantes que construyeron un mundo nuevo.

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Redacción de Utreradigital.com

Un comentario en “El barquito de la Virgen de Consolación, una pieza única en todo el mundo

  1. Consuelo Nuñez dice:

    Que investiguen mejor.
    En Arequipa existió una virgen del Consuelo que tenía barquito.
    Consuelo, tiene su propia capilla, la calle lleva su nombre y se encuentra con La Merced en el mismo templo en un altar pequeño. Aunque su culto es privado solo en el convento la veneran.
    Hace años el barquito desapareció.
    Y me dicen que es otra. Que a la imagen antigua la convirtieron en Virgen del Carmen.
    Es improbable lo que dice el sr. Julio Mayo.
    ¿A quién intenta sorprender?

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