Confitería Reyes, un testigo de excepción de la historia de Utrera desde finales del siglo XIX

Confitería Reyes, un testigo de excepción de la historia de Utrera desde finales del siglo XIX

A finales del siglo XIX eran muchas las cosas que estaban cambiando Utrera para siempre. Los ciudadanos ya se habían acostumbrado a aquellos auténticos monstruos de metal que llegaba echando humo a la estación de tren, los adoquines y el alcantarillado hacían su entrada triunfal en muchas calles del centro y abría sus puertas el coqueto teatro que soñó Enrique de la Cuadra en la calle Sevilla. Es precisamente en 1898 cuando Alfredo Reyes, tras volver de Cuba de «hacer las américas», impulsaba la apertura de Pastelería Confitería Reyes, el que es en la actualidad uno de los establecimientos más antiguos que permanecen abiertos en Utrera.

Más de un siglo endulzando los paladares de miles de clientes que han franqueado las puertas de este señero establecimiento, que precisamente en el año 2006 conseguía hacerse con el primer premio al «Comercio Tradicional», que otorgó el Ayuntamiento de Utrera, una entidad que se rindió a la evidencia ante el completo dossier elaborado por María Ángeles Márquez -esposa de Juan, uno de los continuadores del indiano Alfredo Reyes-, donde incluso se adjuntó el documento original con una de las recetas que servían para la elaboración de los dulces en la confitería a finales del siglo XIX.

En las últimas décadas, los hermanos Juan, Carlos y José Manuel Martínez Soto, sobrinos nietos de Alfredo, han sido los encargados de continuar y dar lustre a esta historia dulce que tiene ya más de un siglo de antigüedad. La plaza de la Constitución, el lugar en el que se localiza este establecimiento señero, ha sido testigo de todos los cambios propios del tránsito a la edad contemporánea en Utrera. La confitería ha cambiado, ha tenido que adaptarse lógicamente a los gustos y demandas propias del siglo XXI, pero hay algo que ha permanecido completamente inmutable y se trata de un precioso e imponente reloj que luce en una de las paredes de este comercio y que ha marcado los eternos turnos de todos los trabajadores que han hecho magia en este histórico obrador.

Los tres hermanos -la tercera generación al frente de este negocio- ya han llegado al momento de la jubilación, por lo que la confitería sigue adelante gracias a varios trabajadores que se han convertido ya prácticamente en familiares por la gran cantidad de años que llevan en la casa. En la actualidad es Josefa Millán, esposa de José Manuel, la encargada de dirigir este hogar dulce, y asegura que «el talento que han tenido los tres creando dulces y pasteles no lo hay ni en Master Chef, realmente han sido únicos».


Este mítico establecimiento echó a andar en el año 1898, habiendo alcanzado ya su tercera generación


A lo largo del último siglo, Pastelería Confitería Reyes ha sido escenario de innumerables anécdotas e historias curiosas, siendo en la actualidad no sólo una de las confiterías más antiguas de Utrera, sino también uno de los establecimientos más veteranos en todos los sectores, ya que la dirección de los tiempos ha provocado que el sector comercial en la localidad haya cambiado de manera radical en las últimas décadas.

En las paredes del local, además del citado reloj, es posible contemplar también algunas fotografías antiguas que sirven para llevar a cabo una especie de viaje en el tiempo y conocer cómo inició su andadura este negocio. Fotografías que nos llevan a otros momentos históricos y en las que puede detectarse cómo ha ido evolucionando un enclave de estas características. Como oro en paño guardan un documento muy curioso. Se trata de una factura que está fechada en el año 1910 y en la que se refleja un pedido realizado nada más y nada menos que por el Marqués de Casa Ulloa, Diego María Santiago, quien fue crucial a la hora de que los Salesianos llegaran a Utrera para fundar su primera sede en España. «Un documento con esta antigüedad no pueden decir muchos comercios utreranos que lo tienen y la verdad es que lo guardamos con mucho cariño», cuenta la propia Josefa, quien, con mirada maliciosa al revisar la factura, detecta que el noble prócer utrerano tardó varios meses en pagar su pedido.

La confitería cuenta con innumerables especialidades pasteleras, siendo todos sus productos de elaboración artesanal. Mostachones, bizcotelas, especialidades con mazapán, pasteles con nata, pastelitos pequeños, caramelado, «los ingleses», roscos de piñones, «reyitos», medias noches y canapés saludan al visitante nada más cruzar el umbral de la puerta. «Aquí se ha trabajado siempre lo mejor y lo más fino, por eso tenemos una magnífica clientela de Utrera y de otras localidades», concluye Josefa.

En 1898, España entraba en una profunda crisis tras perder sus últimas colonias -Cuba y Filipinas-, pero Utrera ganaba un rincón donde desde entonces varias generaciones de ciudadanos han hecho realidad sus sueños más dulces.

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