La difícil realidad de entidades como la asociación de mujeres «Santiago el Mayor»

La difícil realidad de entidades como la asociación de mujeres «Santiago el Mayor»

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La realidad que se han encontrado las entidades humanitarias, como consecuencia de la crisis generada por la pandemia de Covid-19, dista bastante de lo que podían imaginar. Así lo cuenta la asociación de mujeres «Santiago el Mayor», al afirmar que «nos hemos dado de bruces con una realidad que distaba mucho de cualquier posible escenario imaginado en nuestro día a día, hasta ese momento».

En concreto, han tenido que trabajar con familias que se han visto recluidas en sus viviendas, con sus miedos e incertidumbres. «Si en muchas de estas familias ya era difícil la convivencia en la situación anterior, con un contacto poco frecuente externo, esta nueva realidad las coloca en situación de una mayor vulnerabilidad», señalan.


Hasta ahora se venía luchando en una sociedad que comenzaba a salir de la crisis de 2008, pues «muchísimas familias no contaban aún con recursos suficientes que respaldaran una situación de emergencia como la que se ha desencadenado». De hecho, según los datos disponibles, el 13% de los trabajadores asalariados estaba por debajo del 60% de la media de sueldos del país y la economía sumergida ha sido crucial para la precariedad de la misma.


La asociación de mujeres «Santiago el Mayor» lleva años trabajando en Utrera a beneficio de familias en riesgo de exclusión social


Desde el inicio de esta pandemia, y debido a la imposibilidad de salir a trabajar -por el estado de alarma- y al caos económico y financiero que ha ocasionado esta situación, se ha hablado básicamente de las necesidades de la población de obtener ayudas asistencialistas (alimentos, higiene, suministros,…). Recuerdan que «evidentemente son necesarias y primordiales para la existencia, pero no debemos olvidarnos de otras muchas necesidades, no siempre económicas aunque sí costosas, también imprescindibles para que la vida continúe. Y ahí es donde se necesita la labor que realizan, han realizado y realizarán, las asociaciones no asistencialistas durante la pandemia, y que trabajan de manera coordinada y de la mano, para minorar los efectos en las capas más débiles de nuestra sociedad».

Para la asociación de mujeres «Santiago el Mayor», la situación no ha sido fácil: «nos hemos tenido que adaptar, de manera rápida, al nuevo escenario; y no sólo hablamos de estructura, sino también de funcionamiento, pues los menores y familias a las que atendemos no podían permanecer estáticas en una situación que a todos nos ha sobrepasado, y creyendo que su única necesidad era la asistencial». Por ese motivo «nos pusimos manos a la obra y no hemos dejado de entrar ningún día en las casas de las familias que habitualmente atendemos; eso sí, de manera virtual (a través de videollamadas, mensajes de voz, WhatsApp, llamadas telefónicas,…), que nos han permitido conocer, en todo momento, la situación por la que estaban pasando las familias y las necesidades reales detectadas en las mismas, dando herramientas y opciones para atender a las circunstancias encontradas, así como apoyo psicosocial a los diferentes miembros de cada unidad familiar».

Imagen de archivo de una de las actividades de la entidad con los niños

Según expresan desde la asociación, «seguimos y nos afianzamos en la idea de que la sociedad debe crecer en inquietudes y tener un pensamiento crítico. Para ello debemos trabajar la educación, la mente y el ocio, tres ámbitos, junto con la alimentación, necesarios para que la persona se desarrolle de manera sana e integral».

El acompañamiento, en este período de crisis, a las familias a nivel emocional y poder proporcionarle cierto bienestar, «ha sido primordial para estabilizar una situación en la que los miedos e incertidumbres ocupaban nuestro día a día». A las labores del hogar y a la situación económica, se le añadían las actividades educativas recibidas desde los centros escolares, y que se han intentado minimizar al máximo, «paliando, en la medida de lo posible, las desigualdades ya existentes y que se ampliaron con el uso de las nuevas tecnologías y la formación básica de los progenitores: desde familias sin conexión a Internet e incluso sin ningún ordenador o tableta, hasta adultos que consideraban innecesario el que sus hijos e hijas accedieran a los contenidos que los profesores facilitaban telepáticamente». La coordinación con el Ayuntamiento, especialmente con las concejalías de Bienestar Social, Educación e Igualdad, así como con los centros educativos de la localidad, «han hecho posible que se reduzcan los grandes sesgos educativos que los menores podrían encontrarse en este nuevo marco educativo».

La asociación recuerda la necesidad «de que todos seamos conscientes de la difícil situación que se nos ha venido encima, y que va a precisar del apoyo de toda la sociedad, y en especial de aquella más sensibilizada en el trabajo con las familias más vulnerables, fomentado estrategias coordinadas de atención y de mejora, más allá de las prestaciones económicas: debemos empezar la lucha desde ya, para poder recortar lo más pronto posible las desigualdades que esta situación nos va a generar».

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Redacción de Utreradigital.com

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