No estaban solos, un utrerano estaba con ellos

No estaban solos, un utrerano estaba con ellos

Toda tu vida, los mejores años de tu entrega al trabajo, los has dedicado a la Madre Patria, concepto que no por rancio para algunos, deja de ser admirado por otros, como yo.

Hoy, con tus cincuenta y siete años cumplidos, como cualquiera, has vuelto a demostrar que tu amor a la Roja y Gualda, y tu vocación de entrega y servicio por el Pueblo Español, no solo ha sido fruto de un día.

Si comprobamos tu caminar por ese tránsito, leemos en primer lugar que has sido Caballero Legionario Paracaidista, Veterano de Irak y de Bosnia, de donde regresaste herido por una granada de algún indocumentado que creería iba a terminar con tu vida.

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En la actualidad, como Comandante, Jefe de operaciones del Regimiento de Apoyo e Intervención de la Unidad Militar de Emergencias, adscrito a las unidades de la Base de El Goloso en Madrid.

A consecuencia de la oscuridad que ha cubierto el solar patrio, de esta maldita pandemia que también nos han colocado a los españoles, te encomendaron la coordinación de los tres centros de Madrid donde se concitaron  todos los cuerpos sin vida de los fallecidos por el corona virus, allí has prestado diariamente desde la llegada del primer féretro, quince horas de servicio diario con tus hombres y mujeres, no consintiendo que, aún fallecidos en la soledad y anonimato, estuviera ninguno solo, y mantenías que considerabais a cada uno de los que allí descansaba, como soldados de España, y «no se deja solo a un soldado».

Y corroboro tu grandeza, cuando me informan que has renunciado al cobro de dieta alguna, porque no consientes que te paguen euro añadido por la sangre española derramada.

Respondías a la entrevista que te hacían con sinceridad y todo corazón: «Ya que los familiares no pueden velarles, nosotros hacíamos ese acompañamiento, de día y de noche. Los veíamos como soldados caídos nuestros, y no dejamos solo a un soldado».

Me enorgullece ser tu amigo, tu entrega, tu vocación de servicio y tu Lealtad y Fidelidad a unos principios, a unos valores, y por encima de todo, la Humanidad evidenciada.

Su nombre José María Martín Corrochano, Hombre de Honor, y ni él, ni los hombres y mujeres a sus órdenes, les dejaron solos.

A España servir hasta morir, como siempre dices.

José Rojas Durán

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