Lo que no cuenta la Biblia de la Semana Santa de Utrera

Lo que no cuenta la Biblia de la Semana Santa de Utrera

La Semana Santa está plagada de escenas y personajes que solo aparecen en los evangelios apócrifos

La Semana Santa es un fenómeno muy rico, que posee numerosos matices y puede ser disfrutado desde múltiples puntos de vista. Hay personas que se encuentran muy ligadas desde el aspecto sentimental y familiar con una determinada hermandad, otras aprecian el indudable valor artístico de las imágenes y el patrimonio de las hermandades que en estos días se ve en las calles, mientras que también es indudable que la Semana Santa es un fenómeno sociológico muy ligado al folclore de nuestra tierra. Todo ello le confiere una personalidad muy acusada a esta tradición, pero nunca se puede perder de vista que una de las razones de ser más importantes de la Semana Santa no es otra que la de representar diferentes pasajes y escenas de la Pasión de Jesús.

Contemplando cada uno de los pasos de misterio que toman las calles de Utrera durante los días señalados, es posible entrar en contacto con algunos de los momentos más destacados de la Pasión de Jesucristo, tal y como la cuenta el Nuevo Testamento. Pero si ahondamos un poco más allá y tratamos de mirar no solo en la superficie, resulta que, curiosamente, muchos de los pasos que salen a las calles durante estos días, no solo en Utrera sino en numerosas poblaciones españolas, representan momentos e incluyen personajes que, por decirlo de alguna manera, no aparecen en los «evangelios oficiales».

Son detalles que quizás se escapen a primera vista, pero que contribuyen a que la Semana Santa sea una tradición tan rica y difícil de analizar. Los Evangelios que oficialmente están aprobados por la Iglesia y que dieron lugar al denominado Nuevo Testamento, fueron los escritos por Juan, Lucas, Marcos y Mateo, pero ni mucho menos fueron únicamente estas cuatro personas las que escribieron sobre la vida de Jesús. Existe un conjunto muy importante de textos, que hablan sobre la vida de Jesucristo, escritos en el siglo I d.C., que aportan una cantidad de detalles sobre la Pasión que oficialmente no han sido aceptados por la Iglesia pero que, en cierta manera, han resistido el paso de los siglos, formando parte importante de la tradición popular. La Semana Santa es un ejemplo de ellos, porque en los pasos que se pueden contemplar de cerca en esos días, hay escenas y personajes que no se encuentran realmente en el Nuevo Testamento.

Longinos

Cada Martes Santo, la avenida San Juan Bosco acoge la salida de la hermandad de los Estudiantes, la cofradía salesiana por excelencia en Utrera y que recorre las calles con los pasos del Cristo del Amor y la Virgen de las Veredas. Precisamente en su paso de misterio podemos visualizar un magnífico ejemplo de la influencia que tienen en la Semana Santa las escrituras apócrifas. Muchos utreranos no conciben ya este paso sin la presencia de la figura de ese romano que clavó su lanza en el costado de Cristo, Longinos, un nombre que realmente no se encuentra en el Nuevo Testamento y que solo aparece mencionado en los escritos apócrifos.

Concretamente es en el evangelio de Nicodemo y en el manuscrito de la Declaración de José de Arimatea donde se le pone nombre a este centurión romano que supuestamente acabó con el sufrimiento de Jesús en la cruz. Si bien es cierto que en la Biblia se menciona la existencia de este centurión romano, en ningún momento se le pone nombre, solo son los evangelios apócrifos los que lo llaman Longinos, un nombre que ha calado en la tradición popular. El año 2004 fue la primera ocasión en la que la imagen de este centurión romano, tallada por el utrerano Sebastián Martínez Zaya, procesionó.

El sepelio

Los textos apócrifos han influido notablemente en la creencia popular de cómo se desarrollaron los momentos posteriores a la muerte de Cristo en la cruz. En este sentido, la Biblia solo se limita a explicar que fueron José de Arimatea y Nicodemo los que se encargaron del descendimiento del cadáver de Jesús, mencionando únicamente la Piedad de María y su hijo. El resto de personajes que habitualmente pensamos que estuvieron en esos momentos posteriores a la muerte de Jesús solo están presentes en los evangelios apócrifos.

De esta manera, el influjo de los textos ocultos también se puede percibir en otro de los pasos que dan vida a la Semana Santa de Utrera, como es la Piedad de la Quinta Angustia, un paso de misterio de estilo barroco y acabado en color madera que procesiona cada Domingo de Ramos. En este paso, además de Jesús y María, encontramos a dos personajes como María Magdalena y Juan Evangelista, una escena que tampoco está recogida en la Biblia y que se representa de esta manera debido a un claro influjo de la tradición popular.

Pero el asunto se complica aún más, porque hay escenas y pasajes que los cristianos han interiorizado de una manera muy importante y que no están presentes en los Evangelios Canónicos ni en los Evangelios Apócrifos, que han formado parte de la tradición oral y que se han ido transmitiendo allende los siglos. Es el caso, por ejemplo, de las tres caídas, ya que en ningún texto se recoge que Jesús cayera tres veces en la calle de la Amargura camino del monte Calvario. De esta manera, una tradición que gustaba tanto en Utrera como las «tres caídas» que protagonizaba Jesús Nazareno en la zona de La Corredera, tampoco tiene su sustento en ningún tipo de Evangelio, apareciendo en este caso en las estaciones del vía crucis.

Oficiales o extraoficiales, canónicas o apócrifas, el asunto es que la Semana Santa de Utrera está plagada de escenas que, independientemente de su origen, han pasado ya a formar parte del patrimonio colectivo de la localidad y que cada año provocan y suscitan todo tipo de emociones.

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