La hermandad de la Vera-Cruz culmina su paso de palio con el estreno de los nuevos faldones laterales bordados en oro

La hermandad de la Vera-Cruz culmina su paso de palio con el estreno de los nuevos faldones laterales bordados en oro

Un 5 de marzo de hace 125 años, tuvo lugar la fusión de las antiguas hermandades de la Vera-Cruz y del Santo Entierro. Por este motivo, esta archicofradía ha celebrado, como colofón a este aniversario, una exposición con el patrimonio de la corporación y un acto de presentación de los faldones laterales del paso de la Virgen de los Dolores.

En dicho acto, el historiador Antonio Cabrera quiso hacer un repaso por los principales hitos relativos al patrimonio procesional de la hermandad. En este sentido, recordó que el actual palio perteneció a la hermandad del Cachorro y fue diseñado por el dibujante Manuel Beltrán y bordado por las hermanas Antúnez.

Entre estos hechos importantes, desde 1923 hasta 1926, Juan Manuel Rodríguez Ojeda diseñó y ejecutó el manto de la Virgen. Asimismo, también en 1926 se encargó a Castillo Lastrucci el paso de la urna para Cristo Yacente e imágenes secundarias para el paso de misterio del Señor Atado a la Columna

Tras este recorrido, Cabrera se adentró en el encargo de los faldones. De esta manera, contó que una familia devota de la Virgen «se hizo cargo de este proyecto», como una donación. Comenzó en 2011 con el diseño y bordado del utrerano Jesús Migueles. En su momento, se presentó el faldón delantero con el emblema del la Virgen de los Dolores: el corazón con los siete puñales. A él le siguió el situado en la trasera del paso. Finalmente se ha acometido la segunda fase, esta vez los laterales, a manos del bordador José María Arjona, con el mismo diseño pero cambiando los motivos centrales.

Uno de los nuevos faldones posee un escudo con mucha simbología. Cabrera explicó que «pueden contemplarse dos brazos que se cruzan sobre una nube: el derecho pertenece a Cristo y el otro a San Francisco. La nube simboliza la vida eterna que tiene el santo, sobre la que aparece una cruz triunfante y celestial». Este escudo se ha plasmado haciendo un guiño al origen franciscano de la hermandad cuando estaba en el monasterio de San Francisco el Viejo. A partir de 1913, la archicofradía se asienta en la plaza del Altozano, en el monasterio de San Francisco el Nuevo.

Siguiendo el diseño de Migueles, el escudo del otro faldón lateral consta de una columna con dos flagelos que se han dibujado basándose «en la columna que aparece en el estandarte actual». Con respecto al desarrollo del trabajo de los faldones, el bordador contó que «ha sido un proceso de un año y siete meses», añadiendo que «el segundo faldón ya está bordado y solo queda proceder a su montaje». Ambos están tejidos en oro sobre terciopelo negro y podrán estrenarse el próximo Viernes Santo.

El hermano mayor de la hermandad, Juan Luis Espinosa, comentó que «el paso está completamente acabado, pero con el devenir de los años veremos si se puede añadir algo más». En cualquier caso, considera que «todas las piezas se han combinado perfectamente, a pesar del tiempo que ha transcurrido entre la realización de unas partes del paso y otras».

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