La educación sexual en las personas con discapacidad: una tarea compartida

La educación sexual en las personas con discapacidad: una tarea compartida

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Con una gran respuesta por parte de profesionales y familiares se está desarrollando en Utrera hasta este viernes la segunda jornada de formación abierta bajo el título «Atender, educar y prestar apoyos a la sexualidad de las personas con discapacidad y/o diversidad funcional». Organizada por la asociación de personas con discapacidad «Virgen de Consolación» (Apdis), en colaboración con el Ayuntamiento de Utrera y la consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, la jornada cuenta con las ponencias de la presidenta de la asociación estatal de sexualidad y discapacidad, Natalia Rubio, sexóloga, psicóloga y pedagoga profesional referencial en este tema a nivel internacional.

Se trata de una actividad de formación en la que están participando profesionales, familiares, voluntariado y personas con discapacidad. El objetivo es mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad en muchas de sus dimensiones, como bienestar emocional, relaciones interpersonales, desarrollo personal, bienestar físico, autodeterminación, inclusión social y derechos. Tampoco se descuida la dimensión afectivo-sexual, dirigida especialmente a los profesionales y al voluntariado del ámbito de la discapacidad intelectual; así como la parálisis cerebral, el trastorno del espectro del autismo y la salud mental. En este sentido, se están abordando claves para que contribuyan a atender, educar y prestar apoyos a la sexualidad en los proyectos de vida de las personas con discapacidad con las que trabajan.

Y es que aunque cada vez son más el número de entidades que están abordando el tema de la sexualidad en personas con discapacidad o diversidad funcional, «es cierto que es muy importante trabajar con el entorno de las personas con discapacidad, o sea, con las familias, los profesionales y el voluntariado, porque en definitiva, la educación sexual es una tarea compartida, nos necesitamos y tenemos que coordinarnos para que al final, temas que tienen que ver con la sexualidad se desarrollen de una manera normalizada dentro de los proyectos de vida de una persona con discapacidad», aludió Natalia Rubio.

En su intervención, la experta se refirió a que el papel de las familias con hijos con discapacidad es fundamental y, en este sentido, hay más familias que participan en la formación y se sientan convocadas: «Cuando piensan en la palabra sexualidad, las familias piensan en un concepto pequeño, confundan sexualidad con relaciones sexuales o las acotan a los coitos. Por ello, los profesionales intentan acercar a las familias a través de estas charlas cuáles son los verdaderos objetivos de la educación sexual, que no es otra cosa que los chicos y chicas aprendan a conocerse, aceptarse y a disfrutar de forma satisfactoria. Dentro de estos objetivos, unos están más dirigidos a los profesionales y otros a los familiares».

Para la sexóloga y psicóloga, «lo que verdaderamente intentamos es que cuando las familias acuden a estas charlas salgan empoderados, de forma que sepan cuál es su papel y que están capacitadas para hacer educación sexual». Así, uno de los ejemplos que citó es que el tema de la sexualidad forme parte de las conversaciones habituales para abrir la puerta de la comunicación.

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