Un vía crucis de abrupto final marca el inicio de la Cuaresma en Utrera (GALERÍA FOTOGRÁFICA)

Un vía crucis de abrupto final marca el inicio de la Cuaresma en Utrera (GALERÍA FOTOGRÁFICA)

Parece que el sino de los cofrades es estar permanente mirando al cielo. Solo ha hecho falta comenzar la Cuaresma para encontrar las primeras precipitaciones. Y esa agua quiso hacerse presente en el vía crucis que cada año organiza el Consejo Local de Hermandades y Cofradías de Utrera.

El acto se desarrollaba entre las parroquias de Santa María de la Mesa y de Santiago el Mayor. El rezo iba a alcanzar la duodécima estación, pero la llovizna aparecía, y cada vez con más intensidad, lo que obligó a que el cortejo avanzara directamente hasta el templo final, sin las paradas habituales para cada una de las oraciones y reflexiones previstas.

En el interior de Santiago, los asistentes culminaron el vía crucis viendo cómo en el exterior el agua mojaba los adoquines del casco histórico de Utrera. Era la única nota negativa en un evento cofrade que había venido transcurriendo con total esplendor –salvo por la presencia de algunos vehículos estacionados pese a la prohibición y que, un año más, salpicaban el itinerario sin que la grúa los hubiera retirado-.

El Cristo del Amor, titular de la hermandad de los Estudiantes, protagonizó una convocatoria que se desarrolló con el acompañamiento del coro «De Profundis» y el cuarteto de capilla «Calvarium». Junto a ellos, representantes de las distintas hermandades utreranas, así como la junta superior del Consejo de Hermandades, el pregonero de la Semana Santa, miembros del clero local, y un nutrido grupo de miembros de la cofradía salesiana.

El crucificado del Martes Santo recorrió las calles de la localidad sobre unas andas cedidas por Los Gitanos. En ellas pudo verse un guiño a los orígenes de los Estudiantes, al utilizar los capataces el primitivo llamador del paso del Cristo del Amor. Portada a hombros por los costaleros de la hermandad, la imagen fue llevada ante los azulejos que marcan las 14 estaciones del vía crucis, ubicados en las fachadas en diversos edificios del centro del municipio.

Al término del acto, la corporación salesiana decidió emprender el regreso a la iglesia Nuestra Señora del Carmen, por el camino más corto, y con un rápido caminar. Apenas tres chicotás fueron necesarias para que el Cristo del Amor alcanzara su sede canónica en una noche que, en su tramo final, terminó estando marcada por la pertinaz llovizna que no quiso perderse el primer gran acto de la Cuaresma utrerana.

Vía crucis

Traslado ida

Traslado regreso

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