La autovía Sevilla-Utrera reduce su ruido gracias a un proyecto pionero europeo

La autovía Sevilla-Utrera reduce su ruido gracias a un proyecto pionero europeo

La autovía que conecta Utrera con Sevilla, la A-376, ha sido elegida para llevar a cabo un experimento pionero europeo que busca reducir el ruido que se registra debido al tráfico. Y el resultado ha sido muy positivo, al logar disminuirlo en ocho decibelios.

Ha sido posible gracias al proyecto «LIFE Soundless» para el diseño y fabricación de mezclas bituminosas que sean capaces de reducir el ruido de los neumáticos en las carreteras. Esta iniciativa promovida por la Unión Europea ha contado como aliado con el gobierno de Andalucía, que ha puesto a disposición sus carreteras para poner en marcha iniciativas piloto.

La Dirección General de Infraestructuras ha escogido el tramo de la autovía a su paso por Montequinto. El tráfico alcanzaba en este punto picos superiores a los 90 decibelios, cuando la directiva europea establece que los valores de ruido no pueden superar los 65 decibelios por la mañana y la tarde y los 55 decibelios por la noche.

En dicho tramo se ha probado un pavimento fabricado con diferentes materiales, como polvo de neumáticos, plástico y fibras de nylon reciclado. Tras realizar varias campañas acústicas, las reducciones sonoras con el método SPB (pase estadístico por ruido) tras los 24 meses que ha durado el proyecto se encuentran en torno a los ocho decibelios con respecto a los datos contabilizados con el aglomerado antiguo.

Además de la reducción de ruido, se ha observado que, gracias a la composición del firme, las mezclas bituminosas presentan buena resistencia al agua y al envejecimiento y alta resistencia a la fatiga y las fisuras. Esto se traduce en una mayor duración del mismo, lo que repercute reduciendo el gasto de mantenimiento.

El proyecto «LIFE Soundless» sobre nueva generación de aglomerados asfálticos con materiales reciclados de altas prestaciones acústicas y durabilidad, que ha requerido una inversión de 1,4 millones de euros, fue seleccionado en la convocatoria LIFE+ y está cofinanciado por la Unión Europea en un 60%. La administración andaluza ha sido el socio coordinador de este proyecto, en colaboración con la Fundación CIDAUT, un centro de investigación y desarrollo en transporte y energía; y el Grupo Eiffage Infraestructuras, cuya actividad investigadora se centra en el desarrollo de mezclas asfálticas de altas prestaciones y en el ahorro de energía.

El uso de estos pavimentos o mezclas bituminosas que reducen el ruido está especialmente indicado para entornos urbanos. De los más de 23.000 kilómetros de carreteras que discurren por Andalucía, cerca de 1.500 kilómetros se encuentran en grandes ciudades y áreas metropolitanas. Además, suelen ser tramos de vías con gran aglomeración de tráfico y con viviendas situadas muy próximas a la infraestructura viaria.

La Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) considera que el problema provocado por el ruido puede causar más de 16.000 muertes prematuras al año. Hay estudios, como el del área de Epidemiología y Bioestadística del Instituto de Salud Carlos III de Madrid, que relaciona el ruido en la ciudad con el aumento de ingresos hospitalarios por diabetes, alzhéimer, parkinson o esclerosis múltiple. La Organización Mundial de la Salud (OMS) añade a esa lista otras afecciones a la salud que van desde la pérdida auditiva o la dificultad para dormir o estrés hasta retrasos cognitivos o riesgos para la salud cardiovascular.

El tráfico rodado es la mayor de las amenazas acústicas. Lo certifica la propia agencia de la Unión Europea, que cuantifica en más de 100 millones las personas del viejo continente afectadas por el ruido de los vehículos y camiones. Ya no son sólo los bocinazos en un atasco, sino el mero ruido que producen los neumáticos de los coches al contacto con la carretera. Ese impacto sonoro se puede mitigar con fórmulas como, por ejemplo, la disminución de vehículos por otros medios de transportes más sostenibles, no sólo en gases contaminantes sino acústicamente hablando. La reducción de la velocidad permitida también puede contribuir a reducir los decibelios, aunque no siempre significa la reducción del ruido. Por ello se decidió poner en marcha este proyecto pionero en la búsqueda de una disminución de nivel de ruidos.

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