José Carlos García, el rostro de la popular «Cervecería Carlos» de La Corredera utrerana

José Carlos García, el rostro de la popular «Cervecería Carlos» de La Corredera utrerana

José Carlos García nació y vivió sus primeros años en un paisaje completamente contrapuesto a la típica estampa de la campiña sevillana. Hasta los cinco años vivió en el pueblo donde había nacido su madre, en la localidad palentina de Lores, mientras que su padre era natural de Toranzo, en tierras cántabras. Cuando llegó con su familia a Utrera, en pleno mes de enero, Carlos recuerda como lo pasó muy mal, porque «a pesar de la época del año que era yo tenía un calor terrible e iba por la calle en manga corta, porque estaba acostumbrado a un clima muy distinto».

Como aquellos emprendedores que pusieron en marcha en Utrera establecimientos como Casa Valentín, Casa Currito o Gómez Mier, la familia de este utrerano de adopción formaba parte de ese grupo de aventureros del norte de España que posteriormente pasaría a denominarse como «los montañeses». Recios hombres y mujeres que cruzaron la Península Ibérica en busca de una vida que no podían desempeñar en su lugar de nacimiento, donde además del pastoreo de ganados poco más podían hacer. Muchos de ellos se dedicaron a la hostelería, dejando una huella en el paisaje urbano de Utrera que aún hoy, más de 60 años después, todavía es más que palpable. Personas que construyeron el concepto de taberna que ha llegado y sigue funcionando en nuestros días.

Es el tío de Carlos, Carlos García, quien pone en marcha a finales de la década de los 50 el establecimiento que a día de hoy dirige su sobrino en plena calle La Corredera y que es tan popular entre utreranos y visitantes: «Cervecería Carlos». En aquellos momentos comenzó a funcionar como una taberna al uso, donde se vendía vino a granel y se distribuía para el resto de bares, y en la actualidad todavía es posible detectar algunos elementos que han estado presentes en el local desde el principio, como por ejemplo una bella puerta de hierro, el techo de madera y las propias puertas de acceso al local, que Carlos ha cuidado con mimo y ha tratado siempre de respetar en las diferentes reformas que se han hecho en el establecimiento.

Tras su tío se hizo cargo del local el padre de Carlos, para ser el propio Carlos en 1986 el que tomaba las riendas del negocio, con una idea muy clara en la cabeza que hoy en día parece muy lógica pero que en aquellos tiempos no lo parecía tanto: «desde el principio fui muy cabezón y mi objetivo era convertir el local en la primera cervecería internacional de Utrera. Es curioso como todos los montañeses se centraron en la venta de vino y yo siempre tuve claro que quería dedicarme a la cerveza, aunque confieso que nunca pensé que pudiera ir tan bien y tener tantos tipos de cerveza distintos como los que tengo hoy en día», explica Carlos, quien hace más de tres décadas se convirtió en todo un pionero en Utrera, introduciendo marcas y tipos de cerveza que en aquellos años era imposible de consumir en la localidad.

Su padre nunca vio con buenos ojos que Carlos se dedicara al mundo de la hostelería, porque prefería que su hijo estudiara y se dedicara a otra profesión. De hecho, Carlos comenzó a estudiar Geografía e Historia en la Universidad de Sevilla, pero tras la jubilación de su padre entendió que su lugar estaba detrás de una barra y siguió los dictados de ese impulso.

Carlos es una de esas personas que siempre ha amado su trabajo y ha tratado de introducir en su negocio todo tipo de novedades, pero además de ello otro de los pilares a lo largo de su vida ha sido el deporte del fútbol. Cuando llegó a Utrera no sabía ni lo que era una pelota, e incluso recuerda como «me quedaba sentado viendo a los demás niños jugar porque no me atrevía», pero a pesar de comenzar con 13 años a dar sus primeras patadas al balón, llegó a jugar en el primer equipo del Club Deportivo Utrera e incluso en el equipo juvenil del Sevilla Fútbol Club. Tras colgar las botas llegó otra etapa importante como monitor y entrenador tanto en la Escuela Municipal de Fútbol de Utrera -donde estuvo diez años-, la cantera del Club Deportivo Utrera o el Club Deportivo Cantera de Utrera. Por sus manos han pasado jugadores que después han llegado al máximo nivel nacional, como son los casos de Álvaro García, Dani Ceballos, Juan Muñoz, Matos o Luis Pérez.

Carlos llegó a Utrera siendo todavía un niño, asustado por cambiar los tranquilos parajes palentinos por el ajetreo de la Utrera de comienzos de los años sesenta. Nunca ha perdido el contacto con su tierra de origen, pero tanto él como el establecimiento que regenta, donde como él mismo recuerda «comencé vendiendo litronas», se han convertido en dos elementos indispensables para entender la Utrera de las últimas décadas. Un rincón que se ha convertido en un punto de encuentro para muchos utreranos y que además cuenta con una historia que se inicia en esas frías tierras de la provincia de Palencia.

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