El lugar en el que saciaba su sed el ganado utrerano

El lugar en el que saciaba su sed el ganado utrerano

A pocos metros de la famosa Fuente de los Ocho Caños de Utrera –también conocida en otras épocas históricas como la Fuente de la Alamedilla- se encuentra olvidada una construcción que en otros tiempos era básica para la vida diaria en la localidad. Se trata de una gran pila que hacía la función de abrevadero, en el que podía abastecerse de agua el ganado, un elemento fundamental en el desarrollo de una ciudad como Utrera, que durante siglos ha explotado una rica tradición agropecuaria.

Entre estas dos imágenes hay varias décadas de diferencia, y hasta resulta complicado identificar el paisaje que ha cambiado de manera drástica, justo en el punto en el que Utrera deja de ser casco urbano para integrarse en la campiña. Un abrevadero que formaba parte del conjunto de ingeniería hidráulica que culmina en la Fuente de los Ocho Caños, el receptáculo final del manantial que parte de la Fuente Vieja del Campo, a unos dos kilómetros de distancia. Estamos en un lugar crucial, donde terminaban las históricas murallas de la villa de Utrera y que en otros siglos experimentaba una importante actividad, ya que por este camino llegaban a la ciudad los agricultores y ganaderos.

Al pasear por la zona en la actualidad resulta difícil imaginar cómo podría ser a primeros del siglo pasado, algo que todavía recuerdan algunos utreranos, a través de los relatos de sus antepasados. El complejo se completaba con la propia fuente, el abrevadero para el ganado y los famosos lavaderos, que contaban con una especie de techumbre que lo protegía de las inclemencias meteorológicas, donde las utreranas lavaban la ropa antes de la llegada de las lavadoras a los domicilios privados. Rincones como la calle San Fernando se llenaban de mujeres que cargadas con las sábanas y las ropas se dirigían a este enclave, con el objetivo de llevar a cabo la dura tarea de lavar a mano al aire libre.

Hoy el quiosco-bar conocido como «El Chorrito» y la guardería La Fuente dominan el paisaje donde siguen estando presentes la inconfundible construcción de la fuente, y donde prácticamente pasa desapercibido para cualquier caminante el citado abrevadero, ya que se encuentra algo descuidado, repleto de suciedad y sin ningún tipo de placa o identificación que indique a los visitantes ante el elemento que se encuentran. Desafortunadamente los lavaderos –que en muchas localidades han sido incluso convertidos en puntos de interés turístico y como instrumento para conocer las costumbres de nuestros antepasados-, terminaron desapareciendo.

El sistema que era capaz de llevar el agua a esta zona de Utrera ha sido conocido habitualmente como el «complejo hidráulico del Arca del Agua» y pudo ser construido en el siglo XIV, con el objetivo de abastecer de agua tanto a la localidad como al ganado. La propia Fuente de los Ocho Caños se levantó en el siglo XIV, aunque se remodeló en el siglo XVI, momento en el que adquirió su inconfundible aspecto renacentista.

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Redacción de Utreradigital.com

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