La historia del «Puente de los Acarreadores», patrimonio histórico del siglo XV en un avanzado estado de deterioro

La historia del «Puente de los Acarreadores», patrimonio histórico del siglo XV en un avanzado estado de deterioro

Muy cerca de la famosa Fuente de los Ocho caños de Utrera, en la zona de la localidad donde el casco urbano poco a poco va dando paso a las siempre fértiles explotaciones agrícolas utreranas, se encuentra escondido por la suciedad, el deterioro y el olvido, un puente que quizás pocos ciudadanos conozcan -que fue levantado a finales del siglo XV- y que lleva por nombre el «puente de los acarreadores».

Se ubica en una vía pecuaria, en la Cañada Real de Venta Larga y Torres Alocaz a Sevilla, un lugar por el que cada día cientos de utreranos hacen deporte, ya sea disfrutando de una buena caminata o de un paseo en bicicleta de montaña. El puente se construyó en su día para salvar el arroyo de Parpagón, que vertía sus aguas en el arroyo Calzas Anchas, pero su deficiente estado de conservación provoca que incluso las personas que lo cruzan cada día apenas sean capaces de percibir que están pasando por una construcción levantada hace más de cinco siglos.

Este puente es básico en la historia de Utrera, ya que era fundamental para todos aquellos jornaleros, campesinos y viajantes que llegaban a la localidad desde las ricas explotaciones agrícolas que se han situado siempre en este sector, muy rico además en hallazgos arqueológicos. En la zona se encuentra también el complejo hidráulico del Arca del Agua, e incluso hace algunos años se hallaron vestigios de la existencia de una villa de origen romano. Era el puente por el que llegaban todo tipo de mercancías, que eran «acarreadas» en dirección al casco urbano de Utrera, para salvar la muralla a través del Arco de la Villa, la única de las puertas clásicas de Utrera que todavía quedan en la actualidad en pie. El puente se encuentra en una zona que ha sido utilizada desde hace muchos siglos para abrevar el ganado, por lo que presumiblemente el puente se construyó para facilitar el transporte del ganado y facilitar el acceso a la ciudad.

La historia de este puente está marcada por el olvido, la ausencia de una protección adecuada y el deterioro que ha sufrido en los últimos años, por lo que prácticamente supone un milagro que aún siga existiendo. Ya en el año 2000, la asociación ecologista utrerana «Fuente de los Ocho Caños», denunciaba «su deterioro por el paso de maquinaria pesada». Fue restaurado gracias al trabajo realizado por una escuela-taller, pero pronto volvió a formar parte de un capítulo de la historia olvidado y a recibir las agresiones de otros agentes externos.

Los años del desarrollo urbanístico también llegaron a Utrera, en algunas ocasiones sin respetar de manera adecuada los restos históricos que se encuentran fuera del casco urbano, como es el caso del puente que nos ocupa. Un elemento patrimonial de Utrera, que se encuentra recogido en la Carta Arqueológica de la localidad, un texto en el que se refleja que «se presenta muy deteriorado y erosionado por la acción de las aguas y el paso del tráfico rodado, así como por la construcción de una urbanización entre los años 2005-2006».

El puente se levantó en la Edad Moderna, y en lo relativo al diseño, cuenta con arco rebajado con dovelas de ladrillo, mientras que en su día fue cubierto por una capa de hormigón armado, que le da consistencia y que es la responsable de que la mayoría de las personas cuando transitan por él, no se den cuenta de la antigüedad de la construcción. Ha sido la erosión hídrica, y la falta de los cuidados adecuados, la que ha terminado acabando prácticamente con este puente, que cada año que pasa pierde un fragmento más de su personalidad inicial. «El uso permanente de esta construcción ha sido más la causa de su conservación que de su deterioro, si bien su rehabilitación no se ha realizado con criterios patrimoniales sino funcionales», refleja la Carta Arqueológica de Utrera, un documento que da la voz de alarma con respecto a este bien patrimonial de la localidad, cuando aconseja «la toma de medidas para su conservación e integración adecuada, ya que corre el riesgo de pasar a formar parte de la red de saneamiento e incluso de desaparecer».

Tal y como hace algunas fechas ponía de manifiesto el hallazgo de una valiosa necrópolis romana en el entorno del poblado de El Torbiscal, el término municipal de Utrera es una tierra muy rica en historia y por tanto en hallazgos arqueológicos de diferentes periodos y civilizaciones. Vestigios que en muchas ocasiones permanecen olvidados en mitad del campo, como es el caso de este curioso puente, que a pesar de encontrarse a pocos metros del corazón de la localidad, permanece en el más absoluto de los olvidos, rodeado en muchas ocasiones de suciedad.

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