El fiscal pide 13 años de cárcel por estafar 37 toneladas de pollo para revenderlas en establecimientos de Utrera

El fiscal pide 13 años de cárcel por estafar 37 toneladas de pollo para revenderlas en establecimientos de Utrera

La Audiencia de Sevilla ha juzgado a dos hombres para quienes la Fiscalía pide ocho y cinco años de cárcel por estafa. Considera que adquirieron más de 37.000 kilos de pollo y otros productos por valor de 75.000 euros a una empresa a la que no pagaron nada.

Los encausados son M.Á.S.C. (para quien el Ministerio Público solicita ocho años de prisión al ser reincidente) y A.C.C.. Según el escrito de calificación recogido por EFE, ambos realizaron nueve pedidos a la alcalareña Santa Clara de Alimentación S.L. durante noviembre y diciembre del 2016 que en total les permitieron acumular 37.174 kilogramos de pollo, 935 de queso, 504 de paleta ibérica, 62 de caña de lomo y 46 de jamón.

De acuerdo con la fiscal y la empresa, que ejerce la acusación pública, no pagaron ninguno de estos encargos y luego revendieron los productos en supermercados y establecimientos de Utrera y Los Palacios.

Durante el juicio, M.Á.S.C. se ha declarado inocente y ha asegurado que «nunca» estuvo en una nave del polígono Las Chapas, en la localidad de Los Molares, donde esa mercancía era almacenada antes de ser repartida.

Ese testimonio ha sido rebatido por el camionero que repartió parte de la mercancía presuntamente estafada, quien ha dicho que la transportó a una carnicería como «favor» a A.C.C., y que M.Á.S.C. estaba con él cuando fue a cargar.

También ha situado juntos a los dos acusados el encargado de una carnicería de un súper de Utrera, quien ha afirmado que A.C.C. fue acompañado de M.Á.S.C. cuando acudió a cobrar y que se refirió a él como su «jefe».

En cuanto a A.C.C., que regenta la barra de una peña en Utrera, ha reconocido que utilizó esa nave «para descargar los productos», que los pedidos no fueron cosa suya sino del otro acusado y que él firmó los albaranes de entrega porque M.Á.S.C. «no podía bajarse del coche» debido a su sobrepeso.

También ha declarado A.S.E., empleado de Santa Clara, quien ha dicho que el que llamaba para hacer los pedidos «se hacía llamar Manuel» y después ha identificado como tal a M.Á.S.C.. Además, llegó a presentarse en Utrera en busca de los acusados para cobrar y finalmente denunció los hechos ante la Guardia Civil.

La administradora de Delicia Ibérica, en cuyo nombre se presentaban los dos acusados al efectuar los encargos, también ha asegurado que no compró «nada» a Santa Clara.

El repartidor de Santa Clara, por su parte, ha identificado a A.C.C. como la persona a la que veía en la nave de Los Molares cuando entregaba la mercancía y ha admitido que sospechó de él por cómo firmaba los recibos, por lo que le pidió que pusiera su nombre y su DNI, aunque el acusado ha señalado que el número que aparecía no era el suyo y la fiscal le ha preguntado si lo escribió mal para eludir su responsabilidad.

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