El Cristo de los Milagros, uno de los tesoros de la Semana Santa de Utrera

El Cristo de los Milagros, uno de los tesoros de la Semana Santa de Utrera

Estudiar la historia del Santo Crucifijo de Los Milagros significa adentrarse en un capítulo apasionante de la historia de Utrera. Es una de las imágenes titulares de la última hermandad en incorporarse a la nómina de hermandades que dan vida a la Semana Santa local, pero realmente se trata de una de las devociones con un recorrido más apasionante en los últimos siglos.

Su nacimiento está marcado por el misterio, porque aunque los especialistas aseguran que esta imagen fue creada a finales del siglo XVI, no se han encontrado por el momento documentos que puedan certificar quien fue el maestro que lo talló ni el año concreto de su creación. Historiadores como Salvador Hernández, explican que «los rasgos formales de la obra recuerdan, en una primera aproximación y aisladamente considerados, a algunos crucificados de las décadas de 1560 y 1570 relacionados con el entorno de Juan Bautista Vázquez el Viejo». Así, Hernández desliza la posibilidad de que saliera de las expertas manos de los artistas que llegaron en aquel siglo a Andalucía, procedentes de Castilla y que destacaron por su sobriedad creativa.

Más apasionante resulta aún el recorrido que esta imagen ha protagonizado en los últimos siglos en Utrera. Dibujando una Utrera que se extinguió, es necesario trasladarse hasta la antigua calle de «Los Negros» -actualmente conocida como Ramón y Cajal-, donde la historia nos enseña que se levantaba la ermita de Santa Catalina, completamente desaparecida en la actualidad. Es precisamente éste el lugar en el que se encontraba como mínimo desde finales del siglo XVII el Cristo de los Milagros, que llegó a la parroquia de Santa María de la Mesa en 1815, donde ocuparía la capilla del Sagrario.

Para entender la historia del Cristo de los Milagros, es necesario conocer que la imagen fue adquirida precisamente a finales del siglo XVII por la antigua hermandad de San Miguel, que por aquellas fechas se trasladó de su ermita de San Miguel del Campo a la de Santa Catalina. Una corporación que tuvo que abandonar la imagen del Cristo de las Aguas –que veneraba en su primer templo- para dar impulso al comienzo de la historia del Cristo de Los Milagros.

Tras una época tumultuosa, marcada por la invasión napoleónica, en 1815, esta talla en madera de ciprés que representa a Cristo crucificado muerto en la cruz, llegaba a Santa María, lugar en el que sigue ubicada en la actualidad y donde numerosas generaciones de utreranos han podido admirar su valía artística.

Una historia que hunde sus raíces en lo más profundo de la localidad y que fue rescatada por un grupo de fieles utreranos, que revitalizaron la devoción a esta espléndida obra artística, que desde el año 2007 llena de sobriedad y recogimiento la noche del Viernes Santo y que cuenta con un recorrido que sirve para conocer diferentes capítulos de la historia de Utrera en los últimos siglos.

Redacción

Sobre Redacción

Redacción de Utreradigital.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *