Un brillante concierto del cuarteto de saxofones SQ4, en el que se encuentra el utrerano Manu Brazo,  clausuró  el ciclo de jóvenes intérpretes del Maestranza

Un brillante concierto del cuarteto de saxofones SQ4, en el que se encuentra el utrerano Manu Brazo, clausuró el ciclo de jóvenes intérpretes del Maestranza

J.M.B.M.

La sala «Manuel García» del Teatro de la Maestranza de Sevilla ha acogido la brillante actuación del cuarteto de saxofones SQ4, formado por el utrerano Manu Brazo (saxos barítono y alto), los jiennenses Francisco Rusillo (saxo soprano) y Javier Cámara (saxo alto), y el malagueño Eguzki Irusta (saxo tenor), en una velada que hizo disfrutar al auditorio. El concierto, coproducido por Juventudes Musicales de Sevilla, ha servido para clausurar el ciclo de Jóvenes Intérpretes del Maestranza.

El interesante recital de SQ4 ha permitido conocer algunas de las más atractivas composiciones de cámara dedicadas al saxofón, un instrumento infrecuente en las programaciones acostumbradas. Así, el repertorio interpretado por la joven formación, con piezas de finales del siglo XIX, del XX y de la presente centuria (al ser creado el instrumento por el célebre Adolphe Sax en 1840), ha hecho sumergirse al público en una atmósfera presidida por un sonido cálido y brillante, como formado por oro y fuego.

La apertura del programa, el Grand quatuor concertant, Op. 79, de Jean Baptiste Singelée (1812-1875), una de las escrituras musicales más clásicas originales compuestas para cuarteto de saxofón, fue ejecutada por los componentes de SQ4 «con precisión y un indiscutible espíritu de serenidad y contención». Aquí, los jóvenes saxofonistas mostraron el estilo casi operístico de la pieza, en el que los temas se fueron intercambiando entre los distintos saxos. «Y, mientras uno iba cantado, como en la ópera o el bel canto, los otros tres iban acompañando».

La segunda pieza interpretada por SQ4, Opus sectile, del madrileño César Camarero (1962),  parece reflejar esa técnica compositiva derivada de rigurosos estudios matemáticos, como la  del mosaico romano, en la que se insertan piedras de distintos tamaños, colores y formas en el conjunto musivario para formar figuras y narrar historias. SQ4 mostró en esta obra una perfecta organización interpretativa, en la que se podían identificar distintos motivos y progresiones que contrastaban con las partes estáticas, cuyas texturas se fueron entrelazando en matices suaves y distantes. El compositor, que estuvo presente en el concierto, salió al escenario para felicitar a los componentes del grupo.

Cerró la primera parte del programa la obra Ciudades (Córdoba, Sarajevo, Addis Abbaba), de Guillermo Lago (1960), seudónimo musical de Willen van Merwijk’s. En la actuación de SQ4 destacaron Addis Abbaba y Córdoba, por el virtuosismo, dificultad técnica y coordinación del grupo, que supo resolver bien todos los aspectos, demostrando la fuerza que tienen ambas composiciones. «Mientras que en la primera, los saxos parecían expresar sonidos de un baile etíope con ritmo tribal, en Córdoba se hizo patente la fuerza del flamenco, pudiéndose ver el duende del cuarteto en esta pieza» Sarajevo quedó como una meditación en su tema principal.

Tras un breve descanso, SQ4 inició la segunda parte de su repertorio con «American» String Quartet Nº. 12 en Fa mayor, Op. 96, B. 179,  de Antonín Dvořák (1841-1904). En esta obra, los instrumentistas mostraron diferentes motivos musicales del folklore americano con una textura clara en la que el saxofón soprano hacía el papel de violín primero y realizaba pegadizas melodías. La formación clausuró la velada con Tango virtuoso, del organista   francés Thierry Escaich (1965). El cuarteto terminó enérgico en esta composición, casi como una carrera de caballos en el lejano oeste «a tutta forza»; mostrando el virtuosismo y la dificultad de la pieza en perfecta coordinación, y realizando pequeños bailes, que dotaron de un excelente final al concierto.

El cuarteto de saxofones SQ4, que se creó hace más de un lustro en el conservatorio «Manuel Castillo» de Sevilla, cosecha entre otros logros, haber intervenido en el I Congreso Europeo del Saxofón «Eursax 2014» o el Festival de Música Contemporánea de Argel (2015), además de haber llevado a cabo recitales en auditorios como el MAMA de Argel o el Teatro de la Maestranza Sevilla. Este cuarteto obtuvo en 2015  el primer premio del I Certamen de Música de Cámara «José Gámez» de la capital hispalense.

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